COSTOS SE DISPARAN
Crece la carga económica en Salud: pacientes asumen costos ante fallas del sistema, señala informe de Afidro
El incremento supera el 60 por ciento en poblaciones vulnerables, evidenciando fallas estructurales en financiación y acceso oportuno
Ignacio Gaitán Villegas, presidente ejecutivo de Afidro.
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Redacción. Bogotá
Un nuevo análisis presentado por la Asociación de Laboratorios Farmacéuticos de Investigación y Desarrollo (Afidro), en alianza con la firma Alegra Labs, advierte sobre un
deterioro progresivo en la protección financiera en salud de los hogares colombianos, evidenciado en el aumento sostenido del
gasto de bolsillo y en las
barreras de acceso a servicios y medicamentos.
El informe, basado en datos de la Encuesta de Calidad de Vida del DANE, examina el comportamiento del sistema entre 2019 y 2025 y revela que los pagos directos de los hogares por servicios y tecnologías en salud (sin reembolso) han crecido de manera significativa, configurando un escenario que impacta directamente la práctica clínica y la continuidad de los tratamientos.
Aumento del gasto directo y desigualdad territorial
Entre 2022 y 2025, el gasto de bolsillo en salud creció un
57,3 por ciento, con una afectación desproporcionada en los hogares de menores ingresos. En estos segmentos, el incremento alcanzó el
63,4 por ciento, frente a un aumento de apenas
15,3 por ciento en los hogares con mayores recursos, lo que confirma el carácter regresivo de esta tendencia.
El informe también evidencia
brechas territoriales relevantes. Mientras en zonas urbanas el gasto creció un
26,4 por ciento, en áreas rurales el incremento fue del
61,7 por ciento, reflejando limitaciones estructurales en la oferta de servicios y en las cadenas de suministro de medicamentos.
Acceso, oportunidad y continuidad del tratamiento: los principales cuellos de botella
Uno de los hallazgos más críticos tiene que ver con la
disminución en el acceso efectivo a servicios de salud. El porcentaje de personas que acudieron a su EPS ante un problema de salud cayó del
55,7 por ciento en 2023 al 43,1 por ciento en 2025, lo que sugiere un debilitamiento en la capacidad resolutiva del sistema.
En paralelo, se identificó una
reducción en la asignación de citas médicas, indicador clave de oportunidad en la atención. Este comportamiento coincide con un aumento en las quejas y acciones legales, así como con mayores intervenciones administrativas en el sistema.
A esto se suma la
falta de disponibilidad de medicamentos, uno de los factores más determinantes en la ruptura de la continuidad terapéutica. En 2025, el
60,3 por ciento de las personas de menores ingresos reportó no haber recibido los medicamentos formulados por desabastecimiento, cifra superior al
45,1 por ciento registrado en hogares con mayores ingresos.
Gasto de bolsillo como “copago de facto”
Para los analistas del estudio, el aumento del gasto directo responde a fallas estructurales del sistema. Ricardo Valencia, CEO de Alegra Labs, señala que este fenómeno se ha convertido en un
“copago de facto”, derivado de la necesidad de los pacientes de financiar por su cuenta servicios que deberían estar cubiertos.
“Cada vez más hogares asumen costos por fallas en el acceso oportuno, interrupciones en la atención o falta de disponibilidad de medicamentos, lo que profundiza las brechas y compromete el goce efectivo del derecho a la salud”, ha advertido el informe.
Implicaciones para la práctica médica
Desde la perspectiva clínica, estos resultados plantean retos directos para los médicos, especialmente en el manejo de pacientes crónicos y poblaciones vulnerables. Las
interrupciones en tratamientos, la
automedicación condicionada por costos y la
postergación de consultas pueden traducirse en complicaciones, mayor carga de enfermedad y peores desenlaces en salud.
Asimismo, el informe ha subrayado la necesidad de
fortalecer la disponibilidad de medicamentos, optimizar los tiempos de atención y mejorar los mecanismos de financiamiento, con el fin de garantizar continuidad terapéutica y adherencia.
Afidro concluye que el sistema de salud colombiano enfrenta una oportunidad crítica para reorientar su funcionamiento hacia un modelo más equitativo, sostenible y centrado en el paciente. Entre las recomendaciones se destacan:
-Ajustar los mecanismos de financiación con base en variables epidemiológicas y territoriales.
-Fortalecer la eficiencia en la asignación de recursos.
-Reducir las barreras administrativas en el acceso a servicios.
-Garantizar la disponibilidad oportuna de medicamentos.
“El sistema de salud se ha alejado de los más pobres, los más distantes y los más enfermos”, ha enfatizado el informe, al tiempo que plantea la urgencia de implementar cambios que permitan cerrar brechas y mejorar la calidad de la atención.
Estos Hallazgos refuerzan la necesidad de incidir en políticas públicas que aseguren condiciones adecuadas para la atención integral de los pacientes.