NUEVAS DIRECTRICES
Nuevas guías de la OMS buscan acelerar el fin del sida como amenaza sanitaria
Las nuevas directrices actualizan la terapia antirretroviral, refuerzan la prevención de la transmisión vertical y priorizan esquemas abreviados contra la tuberculosis
Los cambios incluyen esquemas basados en dolutegravir.
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Redacción. Bogotá
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado las
recomendaciones actualizadas sobre el manejo clínico del VIH, que introducen cambios relevantes en la terapia antirretroviral (TAR), la prevención de la transmisión vertical y el abordaje preventivo de la tuberculosis (TB) en personas que viven con el virus. Las nuevas directrices buscan optimizar los resultados clínicos, reducir la mortalidad asociada y acelerar el avance hacia la meta global de eliminar el sida como amenaza para la salud pública en 2030.
El documento, que se incorporará en la próxima actualización de las Directrices Consolidadas sobre Prevención, Pruebas, Tratamiento, Prestación de Servicios y Monitoreo del VIH, responde a la evidencia acumulada desde la última versión publicada en 2021 y refuerza un enfoque de salud pública basado en la
simplificación terapéutica, la equidad y la sostenibilidad de los programas nacionales.
Las recomendaciones confirman a los
esquemas basados en dolutegravir como la opción preferida tanto para el inicio como para la continuidad del tratamiento del VIH. Entre los cambios más relevantes se encuentra la actualización de las alternativas cuando se requiere un inhibidor de la proteasa: darunavir/ritonavir pasa a ser la opción preferida, en reemplazo de atazanavir/ritonavir o lopinavir/ritonavir.
De igual forma, la OMS respalda la
reutilización de tenofovir y abacavir en esquemas posteriores, sustentada en mejores resultados clínicos, ventajas programáticas y potenciales ahorros de costos. En contextos específicos, la guía incorpora el uso de terapia antirretroviral inyectable de acción prolongada para adultos y adolescentes con dificultades de adherencia a esquemas orales diarios. También se reconocen los regímenes orales de dos fármacos como alternativas de simplificación en personas clínicamente estables.
Nuevas orientaciones para prevenir la transmisión vertical
Pese a los avances globales, la
transmisión vertical del VIH continúa ocurriendo, especialmente durante el periodo de lactancia. Las directrices actualizadas refuerzan un enfoque centrado en la persona, que prioriza tanto la autonomía materna como el bienestar infantil.
La OMS mantiene la recomendación de lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses y su continuidad hasta los 12 meses, o incluso hasta los 24 meses o más, siempre acompañada de una terapia antirretroviral materna eficaz y alimentación complementaria adecuada.
Todos los lactantes expuestos al VIH deben recibir seis semanas de profilaxis posnatal, preferiblemente con nevirapina, mientras que aquellos con mayor riesgo deben acceder a esquemas de profilaxis triple reforzada. En determinados casos, la
profilaxis infantil puede prolongarse hasta lograr la supresión viral materna o suspender la lactancia.
Prevención de la tuberculosis: un eje clave
La tuberculosis sigue siendo una de las principales causas de muerte en personas con VIH. Con el objetivo de mejorar la adherencia y la finalización del tratamiento preventivo, la OMS ha recomendado ahora como esquema de elección el régimen 3HP:
isoniazida semanal más rifapentina durante tres meses, para adultos y adolescentes con VIH. Otros esquemas continúan siendo opciones válidas según el contexto clínico y programático.
Estas recomendaciones se complementan con intervenciones transversales orientadas a integrar servicios y simplificar la atención, con el fin de reducir la mortalidad asociada a la TB en esta población.
Implicaciones para los programas y la práctica clínica
Según ha indicado
Tereza Kasaeva, directora del Departamento de VIH, Tuberculosis, Hepatitis Virales e ITS de la OMS, las nuevas recomendaciones reflejan el compromiso de garantizar que las personas con VIH
accedan a opciones terapéuticas más eficaces, seguras y prácticas. “Al simplificar el tratamiento, mejorar la adherencia y abordar brechas persistentes en la prevención, estas directrices ayudarán a los países a fortalecer sus programas y a salvar vidas”, ha afirmado.
Para los profesionales de la Salud y los responsables de programas, la actualización implica revisar protocolos clínicos, fortalecer la integración de servicios y adaptar los esquemas terapéuticos a las nuevas recomendaciones, con el objetivo de mejorar la calidad de la atención y avanzar de manera sostenida hacia el control del VIH como problema de salud pública.