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Salud Pública
BALANCE GLOBAL
Seis años después de la COVID-19: el mundo avanza en preparación, pero la amenaza persiste
La OMS advierte que la falta de financiación y la desigualdad entre países ponen en riesgo la seguridad sanitaria global
Martes, 03 de febrero de 2026, a las 15:04

La COVID-19 continúa marcando la agenda de la salud pública mundial.


Redacción. Bogotá
Seis años después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarara la COVID-19 como una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII), el balance global deja una conclusión clara para los sistemas de salud: el mundo está mejor preparado para enfrentar una nueva pandemia, pero ese avance sigue siendo frágil, desigual y reversible.
 
Así lo ha planteado la OMS al recordar el sexto aniversario del inicio de la emergencia por COVID-19, una crisis que, aunque fue oficialmente levantada en mayo de 2023, continúa marcando la agenda de la salud pública mundial y la planificación de los sistemas sanitarios nacionales.
 
“El mundo aprendió que las amenazas globales requieren respuestas globales. La solidaridad es la mejor inmunidad”, ha afirmado el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, durante la apertura de la 158.ª sesión del Consejo Ejecutivo del organismo.
 
Avances estructurales en preparación y respuesta
 
Desde la pandemia, la OMS, los Estados Miembros y sus aliados han impulsado transformaciones de fondo en los mecanismos de prevención, vigilancia y respuesta ante emergencias sanitarias. Entre los hitos más relevantes se encuentra la adopción del Acuerdo de la OMS sobre Pandemias en mayo de 2025, un instrumento jurídico que busca fortalecer la seguridad sanitaria mundial con un enfoque explícito en la equidad.
 
A ello se suman las modificaciones al Reglamento Sanitario Internacional (RSI), que entraron en vigor en septiembre de 2025, y el fortalecimiento de la financiación internacional a través del Fondo para Pandemias, que ya ha movilizado más de 1.200 millones de dólares en subvenciones y catalizado inversiones por cerca de 11.000 millones de dólares en 98 países.
 
En el ámbito técnico, se han ampliado de forma significativa las capacidades de vigilancia epidemiológica y genómica. Más de 110 países fortalecieron sus sistemas de secuenciación genómica a través de la Red Internacional de Vigilancia de Patógenos, mientras que el sistema de Inteligencia Epidémica de Fuentes Abiertas (EIOS), apoyado en inteligencia artificial, permite hoy detectar amenazas emergentes con mayor rapidez.
 
La expansión del BioHub de la OMS, la consolidación de redes de producción local de vacunas, incluidos los centros de transferencia de tecnología de ARNm, y la creación del Cuerpo Mundial de Emergencias Sanitarias han sido otros pilares para una respuesta más oportuna y coordinada.
 
La OMS ha destacado que estos avances ya se reflejan en el manejo de brotes recientes de ébola y Marburgo en África. A diferencia de lo ocurrido hace una década, cuando estas enfermedades generaron crisis sanitarias prolongadas y altas tasas de mortalidad, los eventos más recientes fueron contenidos en menor tiempo, con menor propagación y mejores resultados clínicos, bajo el liderazgo de instituciones nacionales y con apoyo internacional.
 
Un progreso en riesgo
 
Pese a estos logros, la OMS ha advertido que la preparación frente a pandemias desafía un escenario de alto riesgo. La reducción de la financiación para salud global, en favor del gasto en defensa y seguridad nacional, amenaza con debilitar los sistemas que se reforzaron tras la COVID-19.
 
Para el organismo, esta visión resulta contraproducente: las pandemias son, en sí mismas, una amenaza directa a la seguridad nacional, la estabilidad social y la economía. Invertir en preparación significa salvar vidas, proteger economías y evitar disrupciones profundas en los sistemas productivos y sociales.
 
La OMS ha subrayado que la preparación ante pandemias no es un ejercicio coyuntural, sino una tarea permanente que exige vigilancia continua, fortalecimiento del talento humano, inversión sostenida en sistemas de información y una coordinación efectiva entre niveles territoriales, nacionales e internacionales.
 
De igual forma, la organización ha hecho un llamado a los gobiernos y actores del sector salud a no bajar la guardia y a aprovechar espacios como el Consejo Ejecutivo para definir reglas claras de cooperación, rendición de cuentas y eficiencia en la gobernanza sanitaria global.
 
“Los patógenos no respetan fronteras. Ningún país puede prevenir ni gestionar una pandemia por sí solo”, ha reiterado la organización, al tiempo que resaltó que el momento de prepararse es ahora, antes de que la próxima emergencia vuelva a poner a prueba la resiliencia de los sistemas de salud.

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