OPERACIÓN HOSPITALARIA
ACHC: cartera hospitalaria en Colombia alcanza los $25,7 billones y profundiza la crisis de liquidez en IPS
El análisis confirma una presión financiera sostenida que impacta directamente la operación hospitalaria
Juan Carlos Giraldo Valencia, director general de la ACHC.
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Redacción. Bogotá
La deuda del sistema de salud con hospitales y clínicas en Colombia continúa en ascenso y ya alcanza los
25,7 billones de pesos, según el más reciente estudio de cartera de la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas. El informe, con corte a diciembre de 2025, evidencia un
incremento de 1,7 billones de pesos frente a junio del mismo año, así como un deterioro en la calidad de la cartera, cuya morosidad pasó del 56 al 58 por ciento.
El análisis, que recoge información de
232 instituciones prestadoras de servicios de salud (IPS), confirma una presión financiera sostenida que impacta directamente la operación hospitalaria y la capacidad de respuesta del sistema.
EPS concentran la mayor deuda y aumentan la morosidad
El estudio señala que las EPS del régimen contributivo concentran el 50 por ciento de la deuda total (cerca de 12,9 billones de pesos), seguidas por el régimen subsidiado con el 27,6 por ciento (alrededor de 7,1 billones). En conjunto, las
EPS continúan siendo el principal deudor del sistema.
Entre las entidades con mayor volumen de cartera se destacan
Nueva EPS, Sanitas, Famisanar y Coosalud, que acumulan cerca de 9,3 billones de pesos en deuda total.
Adicional a ello, el informe advierte que las
10 principales entidades deudoras concentran más de
15,2 billones de pesos de deuda, con una cartera en mora cercana a los 9,7 billones de pesos, lo que representa una concentración del 63,8 por ciento.
EPS intervenidas agravan la presión financiera
Un hallazgo crítico es el comportamiento de las EPS bajo medidas de vigilancia o intervención, que acumulan deudas por 12,6 billones de pesos, equivalentes al 70 por ciento de la cartera total de las EPS en operación. Este grupo presenta, además, una concentración de
cartera morosa del 65,6 por ciento, superior al promedio del sistema.
El crecimiento de la deuda en estas entidades ha sido significativo: entre junio y diciembre de 2025 aumentó en más de 1,4 billones de pesos, con incrementos destacados en
Nueva EPS, Coosalud y Emssanar, que explican gran parte de esta variación.
Cartera pública y otros actores
En la categoría Estado, que incluye a la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud, entes territoriales y el extinto FOSYGA, la deuda asciende a cerca de 1,9 billones de pesos. Por su parte, las aseguradoras, principalmente por el SOAT,
adeudan más de 648 mil millones de pesos, con alta proporción de mora.
Para el gremio hospitalario, estas cifras reflejan una crisis estructural de liquidez que compromete la sostenibilidad de las IPS. Actualmente, cerca del
50 por ciento de los activos de estas instituciones corresponde a cuentas por cobrar, lo que limita su capacidad para cumplir obligaciones operativas.
En la práctica, esta situación se traduce en:
-Dificultades para el pago oportuno al talento humano en salud
-Retrasos en la compra de insumos y medicamentos
-Limitaciones en la renovación tecnológica
-Riesgos en la continuidad y calidad de la atención
Llamado a medidas urgentes de estabilización
Desde la ACHC, su director general,
Juan Carlos Giraldo Valencia, ha reiterado la necesidad de implementar medidas urgentes para aliviar la crisis, entre ellas la capitalización de EPS, el fortalecimiento del giro directo, la
creación de un fondo de garantías y la aplicación estricta de normas que eviten la concentración de pagos.
El gremio también ha insistido en la adopción de un
plan extraordinario de liquidez que permita estabilizar el flujo de recursos y evitar una mayor afectación en la prestación de servicios.
Un riesgo sistémico para la atención en salud
El incremento sostenido de la cartera y su alta morosidad consolidan un escenario de riesgo sistémico para la red hospitalaria. Este contexto no solo afecta las condiciones laborales, sino que incide directamente en la
capacidad de respuesta clínica, especialmente en entornos de alta demanda.
La evolución de esta crisis financiera será determinante para la sostenibilidad del sistema y para garantizar la continuidad de la atención en salud en el país.