AMPLIACIÓN DE VACUNAS
Bogotá refuerza vacunación ante casos importados de sarampión y aumento de infecciones respiratorias
Bogotá ha activado la vigilancia intensificada y distribuye 610.000 dosis contra influenza para proteger a grupos de riesgo
Cuatro casos importados y más de 359.000 atenciones por IRA impulsan nuevas medidas sanitarias.
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Redacción. Bogotá
La Secretaría Distrital de Salud de Bogotá ha intensificado sus acciones de
vigilancia epidemiológica y vacunación tras confirmar el
cuarto caso importado de sarampión en la capital y en medio del incremento sostenido de consultas por infección respiratoria aguda (IRA), un escenario que exige alta preparación clínica de médicos, pediatras, urgenciólogos e infectólogos.
El
nuevo caso de sarampión fue identificado mediante prueba RT-PCR por el Laboratorio de Salud Pública Distrital, lo que permitió activar de forma inmediata cerco epidemiológico, rastreo de contactos, seguimiento clínico,
vacunación de bloqueo y articulación con instituciones prestadoras de salud.
Con corte al 11 de abril de 2026, Bogotá había
notificado 286 casos sospechosos de sarampión, con una tasa de 3,6 por 100.000 habitantes, cumpliendo la meta nacional del plan de eliminación de sarampión y rubéola. Los cuatro casos confirmados hasta ahora son importados: tres procedentes de México y uno de Estados Unidos.
No se han confirmado casos autóctonos.
Vacunación ampliada frente al pico respiratorio
En paralelo, Bogotá inició la
distribución de 610.000 dosis de vacuna contra influenza, correspondientes a la cepa sur 2026. Del total, 400.000 dosis están destinadas a población adulta y 210.000 a población pediátrica.
La ampliación responde al inicio del pico respiratorio y al
aumento de demanda en servicios de alta complejidad. La vacunación en 2026 fue extendida a niños entre 6 meses y 5 años, gestantes desde la semana 14 y adultos hasta los 75 años, fortaleciendo la protección de grupos vulnerables.
Con corte al 28 de marzo de 2026, la
ciudad reportó 359.315 atenciones por IRA en todos los servicios de salud, una presión asistencial que impacta urgencias, consulta externa, hospitalización y cuidados intensivos pediátricos.
Neumococo, tosferina y virus respiratorios siguen activos
Aunque Colombia migró en 2022 de la vacuna antineumocócica PCV10 a PCV13, incorporando protección frente a serotipos 19A, 6A y 3, la
enfermedad neumocócica persiste en niños de 3 a 5 años. Esto ocurre pese a coberturas altas en Bogotá, entre 95 y 99 por ciento para las dos primeras dosis y 92 por ciento para el refuerzo de los 12 meses.
En 2026 también
se introdujo una cuarta dosis de pentavalente a los 18 meses, luego de datos centinela que evidenciaron enfermedad invasiva en niños vacunados solo con tres dosis. La meta nacional es alcanzar 100 % de cobertura en la tercera dosis.
Además, Colombia reportó 294 casos de tosferina en 2026 y 11 fallecimientos, siete confirmados, especialmente en comunidades indígenas, lo que evidencia brechas persistentes de acceso y protección.
Estrategia integral materno-infantil
El país puso en marcha una estrategia combinada que
incluye vacunación materna, anticuerpos monoclonales y vacunación infantil para reducir mortalidad por virus respiratorios en el primer año de vida. En Bogotá ya se han vacunado más de 7.000 gestantes y cerca de 100 niños recibieron anticuerpos monoclonales.
Para los especialistas, los primeros cinco años de vida siguen siendo la ventana crítica de mayor impacto preventivo, especialmente cuando la inmunización se inicia durante el embarazo y se consolida en el primer año.
Implicaciones clínicas para médicos
La ciudad recuerda que la vacunación hoy previene 22 patógenos, incluidos neumococo, influenza y tosferina, responsables de gran parte de las infecciones respiratorias bajas en menores de cinco años.
Durante picos respiratorios, las
recomendaciones para servicios de salud incluyen:
-Priorizar triage de lactantes de 0 a 6 meses y pacientes con comorbilidades
-Revalorar pacientes en urgencias cada 15 a 20 minutos en escenarios de congestión
-Mantener áreas rápidas de atención con adecuada ventilación y bioseguridad
-Aislar pacientes respiratorios, casos sospechosos de sarampión e inmunosuprimidos
-Verificar esquemas de vacunación en cada contacto asistencial
Vigilancia epidemiológica continua
En Bogotá, influenza A y virus sincitial respiratorio circulan durante todo el año. En 2024 predominó influenza A, mientras el virus sincitial respiratorio se mantuvo como
amenaza constante para menores de cinco años. También se registraron tasas de infección respiratoria superiores a lo histórico en mayores de 60 años, impulsadas por subtipos H1N1 y H3N2.
La ciudad dispone además de tratamiento antiviral con oseltamivir para grupos de riesgo, mientras continúa la
vigilancia sobre COVID-19, adenovirus y otros virus respiratorios.
Prevención más allá de la vacuna
Expertos insisten en que calidad del aire, humo de segunda mano, ventilación adecuada, higiene de manos, etiqueta respiratoria y uso de mascarilla en sintomáticos siguen siendo determinantes clave. En el hogar, se recomienda
limitar visitas a recién nacidos, mantener lactancia materna incluso si la madre cursa infección respiratoria, salvo contraindicaciones médicas, y separar espacios cuando haya convivientes enfermos.
Bogotá busca así
contener simultáneamente riesgos importados de sarampión y el impacto del pico respiratorio, una estrategia que refuerza el papel de la vacunación y la vigilancia clínica como pilares de salud pública.