BARRERAS REGULATORIAS
Expertos piden mejorar diagnóstico y vigilancia ante expansión de enfermedades transmitidas por vectores
El cambio climático y las barreras regulatorias aumentan los desafíos para la respuesta sanitaria
Investigadores y expertos analizaron las barreras que aún enfrenta el país para diagnosticar y responder a estas enfermedades.
(Foto: Unimedios)
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Reacción. Bogotá
Las
limitaciones en el diagnóstico de enfermedades transmisibles continúan siendo uno de los principales retos para la vigilancia epidemiológica y la atención clínica en Colombia, particularmente en territorios donde el acceso a pruebas y herramientas especializadas es reducido.
Así lo han advertido investigadores reunidos en el conversatorio
“Desafíos actuales en inmunidad y enfermedades transmisibles: perspectivas para la investigación”, realizado en el marco de UNAL Investiga.
Al respecto,
Jorge Alberto Cortés Luna, profesor de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) y jefe del Servicio de Infectología del Hospital Universitario Nacional, ha señalado que buena parte del diagnóstico todavía depende de la
historia clínica y de los síntomas referidos por el paciente, pese a que diferentes agentes infecciosos pueden producir manifestaciones similares.
“El diagnóstico sigue apoyándose en gran medida en la historia clínica y en lo que la persona refiere, mientras desde la consulta puede resultar difícil distinguir un patógeno de otro”, ha explicado.
Menor capacidad diagnóstica podría ocultar circulación de infecciones
Según el especialista, la situación se vuelve más compleja en departamentos como
Arauca, Chocó y Amazonas, donde el personal sanitario dispone de menos herramientas para identificar con precisión determinados agentes infecciosos.
Esta limitación plantea la posibilidad de que algunas enfermedades estén
circulando con mayor frecuencia de la que reflejan los registros disponibles, particularmente cuando los cuadros clínicos pueden confundirse con otras infecciones febriles.
Uno de los ejemplos mencionados ha sido el
virus Oropouche, considerado emergente en el país. El boletín cita un estudio de vigilancia desarrollado por la UNAL Sede Medellín en el Amazonas, en el que se identificaron
tres casos entre más de mil pacientes estudiados.
“En los últimos dos años los casos del virus han crecido”, ha señalado Cortés. La problemática no termina con la capacidad para reconocer el agente causal. Los investigadores también han planteado dificultades para convertir los desarrollos producidos en laboratorios en
herramientas diagnósticas disponibles para los servicios de salud.
De la investigación al uso clínico persisten barreras
Por su parte,
Ana Luisa Muñoz Ramírez, directora del Laboratorio de Virología de la
Fundación Banco Nacional de Sangre HEMOLIFE, ha señalado que las instituciones académicas requieren avanzar en
buenas prácticas de manufactura para que sus desarrollos puedan transformarse en pruebas aplicables en escenarios asistenciales.
A este desafío se suman, según los panelistas, las
limitaciones de infraestructura, los obstáculos administrativos y las barreras regulatorias que existen entre la investigación científica, el desarrollo clínico y la incorporación de innovaciones a la política pública.
“El país corre el riesgo de quedarse atrás en investigar para resolver sus propios problemas”, ha advertido Cortés.
En ese sentido,
Carlos Esteban Franco, investigador del Instituto Nacional de Salud (INS), también ha señalado que parte de la dificultad está relacionada con los procedimientos administrativos y regulatorios que deben superarse antes de que los
resultados científicos puedan trasladarse al sistema sanitario.
Cambio climático puede modificar el mapa de las enfermedades transmitidas por vectores
A las dificultades de diagnóstico se suma el efecto que el
cambio climático puede tener sobre la distribución de los vectores.
Enfermedades como
dengue, malaria, chikunguña, zika, fiebre amarilla y Chagas forman parte de las prioridades de vigilancia sanitaria en Colombia y están relacionadas, en distintos casos, con mosquitos u otros organismos capaces de transmitir patógenos.
De acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) citadas, las enfermedades transmitidas por vectores representan más del
17 por ciento de las enfermedades infecciosas y ocasionan más de
700.000 muertes cada año a escala mundial.
En Colombia, los datos del INS reseñados por la Universidad indican que en 2026 se han registrado
2.715 casos de dengue, mientras que durante 2025 se notificaron
30 muertes, concentradas principalmente en Santander, Meta, Tolima y Putumayo.
El documento también señala que más de
40 millones de personas estarían en riesgo de infección por chikunguña y zika, según estimaciones del Ministerio de Salud y Protección Social. Adicional a ello, en 2024 las muertes asociadas con enfermedades transmitidas por vectores como dengue y malaria habrían llegado a
546, un incremento del
38,2 por ciento frente a 2023, según la información presentada.
Temperatura favorece expansión de mosquitos a nuevos territorios
Salvador Hernández, investigador del Instituto Nacional de Salud Pública de México, ha explicado que la
temperatura influye sobre el metabolismo, desarrollo y reproducción de los mosquitos. Con el aumento de las temperaturas, determinados vectores pueden encontrar condiciones adecuadas para establecerse en zonas donde anteriormente su supervivencia o reproducción eran más limitadas.
“Eso aumenta la exposición de la población”, ha advertido el investigador. Sin embargo, Hernández ha señalado que la respuesta sanitaria no puede reducirse exclusivamente a
eliminar los mosquitos mediante insecticidas, debido a los efectos que estas sustancias pueden producir sobre otras especies y los ecosistemas.
Además, ha recordado que
no todos los mosquitos de una misma especie tienen la misma capacidad para transmitir infecciones, ya que, algunos pueden ser susceptibles al patógeno, mientras otros presentan resistencia.
Este escenario refuerza la importancia del enfoque de
Una Salud (One Health), que integra la salud humana, animal y ambiental para comprender las dinámicas de transmisión y definir intervenciones que consideren el funcionamiento de los ecosistemas.
Bancos de sangre también enfrentan retos frente a infecciones emergentes
Las dificultades de detección pueden extenderse igualmente a la
seguridad transfusional. Muñoz ha advertido que un
donante asintomático podría transmitir determinadas infecciones y que no todos los agentes cuentan con pruebas incorporadas de manera rutinaria en los bancos de sangre.
Según la especialista, infecciones como
fiebre amarilla, zika o chikunguña plantean desafíos particulares debido a que su detección no se realiza bajo los mismos esquemas rutinarios disponibles para otros agentes infecciosos.
El escenario obliga a mantener la vigilancia epidemiológica y evaluar el riesgo de transmisión conforme cambia la circulación de diferentes patógenos.
Colombia cuenta con experiencias de eliminación de enfermedades
Los investigadores también han destacado avances que muestran la importancia de integrar ciencia, vigilancia
y presencia territorial.
Franco ha recordado que Colombia se convirtió en el
primer país de las Américas en eliminar la oncocercosis, enfermedad parasitaria que mantenía un foco de transmisión en una zona de difícil acceso del Pacífico. El investigador ha explicado que una de las claves fue garantizar la llegada de ivermectina a las comunidades afectadas y mantener la vigilancia durante varios años.
Actualmente, el país busca conservar este logro y avanzar hacia nuevas metas, entre ellas la eliminación de la
transmisión vertical de la enfermedad de Chagas, es decir, de madre a hijo.
Comunicación y vacunación también hacen parte de la respuesta
Los panelistas han coincidido en que mejorar la preparación frente a brotes no depende únicamente del diagnóstico o del desarrollo tecnológico.
La
comunicación de riesgos, la educación sanitaria y la lucha contra la desinformación también forman parte de la capacidad de respuesta, particularmente cuando se requiere alcanzar coberturas adecuadas de vacunación.
Los especialistas han advertido que narrativas falsas difundidas durante la pandemia de COVID-19, como las relacionadas con supuestos “chips de control” o afirmaciones infundadas sobre el aumento de enfermedades por las vacunas, continúan afectando la confianza de parte de la población.
El debate planteado por los investigadores muestra así un desafío multidimensional: Colombia necesita mejorar su
capacidad diagnóstica, vigilancia epidemiológica, infraestructura científica y transferencia de conocimiento, mientras se prepara para un escenario en el que el cambio climático puede alterar la distribución de vectores y favorecer la aparición o expansión de enfermedades en nuevos territorios.