SISTEMA DE SALUD RESILIENTE
OPS insta a fortalecer la partería como eje estratégico para mejorar la salud materna en América
Actualmente, tres de cada cuatro países de América reconocen la partería como una profesión independiente de la Enfermería
Hasta el 90 por ciento de la atención materna puede llegar a ser cubierta por personal de partería.
|
Redacción. Bogotá
En el marco del Día Internacional de la Partera, que se conmemora cada 5 de mayo, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha hecho un llamado a los países de la región a
invertir en la partería como componente clave para consolidar sistemas de salud resilientes, equitativos y centrados en las personas.
El organismo ha subrayado que el personal de partería puede cubrir hasta el
90 por ciento de las intervenciones esenciales en
salud sexual, reproductiva, materna, neonatal y adolescente, siempre que cuente con formación adecuada, respaldo institucional e integración efectiva en los sistemas sanitarios. Este dato posiciona a las parteras como un recurso estratégico, especialmente en contextos de atención primaria y territorios con limitaciones de acceso.
De acuerdo con datos de la plataforma de Cuentas Nacionales de la Fuerza Laboral de Salud (NHWA), en la región existen más de
78.000 profesionales de partería, con una densidad promedio de
3,5 por cada 10.000 habitantes. Sin embargo, la distribución es heterogénea: subregiones como Centroamérica y el Caribe presentan niveles críticos que oscilan entre
0,1 y 13,5 por cada 10.000 habitantes, evidenciando brechas estructurales en la disponibilidad del recurso humano.
Para la OPS, estas cifras reflejan la necesidad de
fortalecer la formación, mejorar la distribución territorial y garantizar la retención del talento, particularmente en zonas rurales y desatendidas, donde las barreras de acceso siguen siendo más pronunciadas.
Las parteras desempeñan un papel central dentro de los
equipos interdisciplinarios, con énfasis en la
atención primaria en salud. Su enfoque combina atención clínica basada en evidencia con prácticas culturalmente sensibles, lo que favorece la adherencia de las pacientes y fortalece la relación con las comunidades.
Este modelo de atención continua no solo contribuye a
embarazos y partos más seguros, sino que también impacta en la prevención de enfermedades, la promoción de la salud y el acompañamiento en todas las etapas del ciclo vital, incluidos el período posnatal y la salud adolescente.
Avances regulatorios y desafíos persistentes
Actualmente,
tres de cada cuatro países de América reconocen la partería como una
profesión independiente de la enfermería, lo que ha permitido avanzar en autonomía profesional y formación especializada. No obstante, persisten limitaciones en el ámbito regulatorio: solo el 60 por ciento de los países cuenta con autoridades que definan claramente el alcance de la práctica, y apenas la mitad dispone de sistemas formales para la recertificación y control de calidad.
Estas brechas, según la OPS, restringen el potencial del personal de partería y plantean riesgos en la
calidad, seguridad y continuidad de la atención.
La región dispone actualmente de
160 programas de formación en partería, muchos de ellos fortalecidos con herramientas digitales y educación interprofesional. Un dato relevante para el ámbito clínico es que el 88 por ciento de los egresados alcanza las competencias esenciales, lo que los habilita para brindar atención integral desde la planificación reproductiva hasta el parto y el seguimiento posnatal.
El fortalecimiento de la partería representa una oportunidad para
optimizar la capacidad resolutiva del primer nivel de atención, descongestionar servicios especializados y mejorar indicadores en mortalidad materna y neonatal.
En este contexto, la OPS ha reiterado que avanzar en
formación, empleo, liderazgo y regulación (los cuatro pilares estratégicos) es fundamental para garantizar que ninguna mujer ni recién nacido quede sin acceso a atención oportuna y de calidad en la región.