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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Colombia | Ecuador
Salud Pública
GOBERNANZA DE SISTEMAS
Proyecto de ley sobre IA en salud incorpora propuestas de sandbox, control de sesgos y monitoreo continuo
Supersalud, INS y Minsalud piden validación científica, protección de datos y vigilancia de riesgos
Viernes, 16 de octubre de 2026, a las 12:14

La iniciativa busca evaluar tecnologías bajo supervisión antes de su implementación.
(Foto: @SenadoGovCo)


Redacción. Bogotá
La discusión sobre cómo regular la inteligencia artificial (IA) en el sistema de salud colombiano ha incorporado nuevas recomendaciones de la Superintendencia Nacional de Salud, el Instituto Nacional de Salud (INS) y el Ministerio de Salud y Protección Social, en el marco del debate del Proyecto de Ley 216 de 2026 en la Comisión Séptima del Senado.
 
La iniciativa legislativa busca establecer lineamientos para la gobernanza de sistemas de inteligencia artificial en salud, con énfasis en seguridad del paciente, protección de información sensible y autonomía de los profesionales sanitarios.
 
Durante las audiencias, las entidades han coincidido en que la IA puede aportar a áreas como diagnóstico, vigilancia epidemiológica, investigación, gestión de servicios y automatización de procesos, pero han advertido que su implementación requiere mecanismos de validación, supervisión y control de riesgos.
 
Supersalud propone un entorno de prueba antes de llevar la IA a gran escala
 
Uno de los principales planteamientos ha venido de la Superintendencia Nacional de Salud, que ha propuesto evaluar la creación de un sandbox regulatorio, es decir, un entorno controlado en el que nuevas tecnologías puedan probarse bajo supervisión antes de implementarse de manera más amplia.
 
Al respecto, Giselle Vesga, directora técnica de Innovación y Desarrollo de la Supersalud, ha señalado que este mecanismo permitiría a las entidades reguladas probar sus sistemas de IA bajo condiciones controladas y facilitaría una supervisión coordinada por parte de las autoridades.
 
La propuesta busca disminuir el riesgo de introducir herramientas que todavía no hayan demostrado suficiente seguridad, desempeño o pertinencia dentro de escenarios reales de atención.
 
La Supersalud también ha pedido precisar en la futura regulación qué tecnologías estarán comprendidas por la ley, cuáles serán los criterios de validación, qué sistemas podrían quedar excluidos y qué responsabilidades tendrán los actores encargados de su supervisión.
 
Protección de historias clínicas y autonomía médica, entre las prioridades
 
La Superintendencia ha advertido además que los modelos de inteligencia artificial utilizados en salud pueden procesar información altamente sensible, como historias clínicas electrónicas y datos asociados con condiciones epidemiológicas o determinantes sociales.
 
Por esta razón, ha planteado fortalecer las reglas sobre protección de datos, propiedad intelectual, calidad de las fuentes de información y trazabilidad de los sistemas. Otro punto relevante ha sido la protección de la autonomía profesional. La entidad ha pedido establecer salvaguardas para evitar que los algoritmos sustituyan indebidamente el juicio clínico o generen barreras de acceso a servicios.
 
El planteamiento supone que la IA puede funcionar como una herramienta de apoyo, pero las decisiones clínicas deberán conservar criterios de pertinencia médica, seguridad del paciente y responsabilidad profesional.
 
INS pide validar los algoritmos en población colombiana
 
Desde el Instituto Nacional de Salud, Claudia Huguett, coordinadora del Sistema de Vigilancia en Salud Pública (Sivigila), ha destacado el potencial de la inteligencia artificial para fortalecer el diagnóstico, optimizar la vigilancia epidemiológica, impulsar la investigación y mejorar la eficiencia del sistema.
 
Sin embargo, el INS ha recomendado reforzar cuatro componentes en el proyecto: validación científica en población colombiana, identificación y mitigación de sesgos algorítmicos, gobernanza y protección de datos, y seguimiento posterior a la implementación.
 
La validación local es especialmente relevante debido a que un algoritmo desarrollado con información procedente de otras poblaciones no necesariamente mantiene el mismo desempeño cuando se utiliza en Colombia.
 
Variables epidemiológicas, demográficas, sociales y territoriales pueden modificar la capacidad de una herramienta para identificar riesgos o realizar predicciones, por lo que el INS ha planteado que los sistemas deben contar con evidencia aplicable al contexto nacional.
 
Vigilancia posterior será clave para detectar riesgos
 
Otro de los aspectos señalados por las autoridades es que la evaluación de una herramienta no debería terminar una vez sea implementada. La Supersalud ha propuesto establecer mecanismos para monitorear y validar continuamente los sistemas de IA, identificar nuevos riesgos y evaluar los controles implementados.
 
La entidad ha sugerido que esta gestión se articule con el Sistema Obligatorio de Garantía de Calidad en Salud, lo que permitiría integrar los riesgos tecnológicos dentro de los procesos habituales de calidad y seguridad de la atención.
 
El INS, en una línea similar, ha recomendado desarrollar mecanismos de vigilancia posterior capaces de detectar cambios en el rendimiento de los algoritmos, aparición de sesgos o impactos no previstos.
 
Minsalud plantea IA para citas, trámites y medicamentos
 
El Ministerio de Salud y Protección Social también ha participado en la discusión. Por su parte, Antonio Romero, director de Tecnologías de la Información, ha señalado la necesidad de establecer liderazgos técnicos claros para integrar la inteligencia artificial con los sistemas existentes y aprovechar su potencial en salud pública.
 
En ese sentido, Ernesto Salinas, asesor en tecnología, ha planteado la importancia de contar con un marco normativo flexible que permita avanzar en el desarrollo de agentes inteligentes destinados a agilizar procesos como asignación de citas, trámites administrativos y entrega de medicamentos.
 
Por otro lado, Esteban Granada, de la Subdirección de Fortalecimiento del Acceso a la Salud, ha señalado que la Resolución 1644 de 2026 sobre telemedicina puede constituir un insumo para desarrollar reglas que permitan incorporar nuevas tecnologías sin comprometer la protección de los pacientes.
 
El desafío será regular sin frenar la innovación
 
El debate del Proyecto de Ley 216 de 2026 pone sobre la mesa una tensión central para la transformación digital del sistema: cómo aprovechar la inteligencia artificial sin introducir nuevos riesgos clínicos, discriminación algorítmica o vulneraciones de información sensible.
 
Las propuestas de las entidades apuntan hacia una regulación basada en pruebas controladas, validación científica, gobernanza de datos y supervisión continua. Uno de los puntos más relevantes será la delimitación de responsabilidades cuando una herramienta participe en decisiones clínicas o administrativas. También deberá definirse hasta dónde puede automatizarse una decisión y en qué situaciones debe mantenerse obligatoriamente la intervención humana. El Proyecto de Ley 216 continúa en discusión.




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