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AVANCES CIENTÍFICOS
Investigación revela que lesiones por leishmaniasis se curarían con moléculas sintéticas
Las moléculas encontradas están en proceso de patente para poder pasar a la siguiente fase de la investigación
Jueves, 03 de junio de 2021, a las 17:39

Elaine Torres Suárez, microbióloga industrial y autora de la investigación.


Karen Juliete Rojas Gaitán. Bogotá
Científicos del Laboratorio de Inmunología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Bogotá, desarrollaron un método para obtener moléculas sintéticas similares a las de un árbol hallado en Cundinamarca, que sirven para contrarrestar el parásito causante de la leishmaniasis.
 
Las moléculas sintéticas han sido halladas, luego de que el equipo de investigación descubriera que ciertos compuestos extraídos de la corteza de Raputia heptaphylla, el árbol hallado en Cundinamarca, servían para contrarrestar el parásito que causa leishmaniasis. Sin embargo, el equipo investigador se enfrentó a un problema: los compuestos eran difíciles de encontrar, pues la planta solo los producía en su fase adulta y ante ciertos estímulos.
 
En entrevista con EDICIÓN MÉDICA, Elaine Torres Suárez, microbióloga industrial y candidata a doctora en Biotecnología y autora de la investigación, ha explicado que “a partir de las moléculas naturales (alcaloides quinolínicos y triterpenoides de tipo limonoide) encontradas por sus colegas del laboratorio, se hizo una búsqueda en bases de datos químicas para encontrar compuestos con estructuras similares y que tiene propiedades que pueden matar el parasito que da la leishamanisis”.
 
Es de destacar que, la leishamanisis es una enfermedad que se caracteriza por la formación de heridas en la piel después de la picadura de un mosquito que inocula el parásito causante de la enfermedad, considerada como un problema de salud pública en Colombia.
 
Torres Suárez ha indicado que “la investigación se centró en buscar qué moléculas sintéticas funcionaban y mirar si tenía algún tipo de exposición a nivel farmacéutico de tal manera que fuera fácil administrar a los pacientes.  Hallamos varios que se producen en laboratorios y conseguimos tres triterpenoides y dos alcaloides quinolínicos sintéticos. Elegimos moléculas producidas comercialmente para garantizar que ya estuvieran caracterizadas, con propiedades fisicoquímicas definidas y alta pureza. Con ellas hicimos ensayos para ver qué efecto tenían sobre las células”.
 
Asimismo, las primeras pruebas han sido realizadas con macrófagos, células de origen humano y animal que atacan y se comen los patógenos que pueden hacer daño en el cuerpo.  “Teníamos que comprobar que las moléculas no fueran dañinas con las células pero que sí afectaran el parásito. Para esa parte, llamada selectividad, probamos e hicimos aplicaciones para identificar a qué concentraciones del compuesto se moría el parásito y cuándo se afectan los macrófagos”, ha contado Torres Suárez.
 
Dentro de la investigación participó el Grupo de investigación en inmunotoxicología, dirigido por la profesora Lucy Gabriela Delgado. Por su parte, la investigadora ha destacado que “la leishamanisis es una enfermedad que se relaciona con el conflicto armado, ya que la mayoría de personas que han tenido relación con el conflicto armado como grupos armados sufrían de esa enfermedad, entonces cuando los pacientes con ese padecimiento comienzan a tratarse las lesiones para evitar que los estigmaticen como guerrilleros, así las cosas, iniciar a colocarse pólvora, acido de batería, eso hace mucho más daño y al ir al centro médico para tratarla, el medicamento es de uso exclusivo del centro y para su seguimiento, es necesario aplicar medicamento intramuscular, que se aplica diariamente, que es bastante doloroso, razón por la que suelen abandonar el tratamiento”.
 
Torres Suárez ha adicionado que “nuestro objetivo no es solamente encontrar medicamentos para tratarla, igualmente que fueran de carácter tópico como tipo cremas, junto con la Universidad de Antioquia y Programa de Estudio y Control de Enfermedades Tropicales (PECET), en cabeza de la doctora Sara María Robledo, hicimos una formulación en forma de crema y comenzamos a tratar esas lesiones y los resultados que se obtuvieron fueron en animales infectados, es que esas moléculas que encontramos, tenían mejores resultados que las que hallamos en las plantas y ocasionaban en algunos casos hasta el 50 por ciento de la cura en las lesiones de esos animales”.
 
Pese a que faltan los ensayos clínicos, Torres Suárez ha considerado que sería una alternativa más sencilla y menos dolorosa para quienes padecen la enfermedad, debido a que actualmente el tratamiento incluye 30 días de inyecciones intramusculares con base oleosa, cuya aplicación es dolorosa y tarda hasta 20 minutos.
 
Al momento, hay una solicitud de patente ante la Superintendencia de Industria y Comercio, para proteger esta invención y luego escalarla a ensayos clínicos, y más adelante producir cremas o geles para contrarrestar esta enfermedad, que según el informe epidemiológico más reciente del Instituto Nacional de Salud (INS) de 2021 ha afectado a 677 personas.
 
El dato  
 
Las zonas del país con más casos de leishamanisis son Antioquia (131), Santander (71), Guaviare (59), Chocó (54), Caldas (50) y Nariño (46); mientras que la tasa nacional de incidencia es de 5,74 casos por cada 100.000 habitantes, así lo indica el INS.

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