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Avances
INVESTIGACIÓN PIONERA
Universidad de Antioquia logra reducir en un 95% la transmisión del dengue en el Valle del Aburrá
La investigación de la U de Antioquia ha previsto disminuir la incidencia de transmisión del dengue
Jueves, 11 de enero de 2024, a las 10:13

Iván Darío Vélez, director del estudio Programa de estudio y control de enfermedades tropicales.


Karen Juliete Rojas. Bogotá 
La Universidad de Antioquia y el programa PECET, un grupo de investigación multidisciplinario, especializado en salud humana, animal, vegetal y ambiental, con amplia experiencia en la generación de proyectos de ciencia y tecnología a nivel nacional e internacional, han llevado a cabo un estudio sobre control de enfermedades tropicales, como el dengue, con resultados sorprendentes.
 
En entrevista con EDICIÓN MÉDICA, Iván Darío Vélez, director del Programa de estudio y control de enfermedades tropicales y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia, ha recordado que “el dengue es la primera enfermedad por vectores en Colombia”, y afirmó que el país se encuentra en brote epidémico desde hace dos años”.
 
“El Ministerio de Salud y la Contraloría han mandado en una serie de alertas a la Secretaría de Salud, entonces el dengue desde el 2001 es de notificación obligatoria en Colombia y hasta ahora como no tenemos disponible vacunas ni medicamentos para el control del dengue y nos hemos basado en tratar de acabar con el mosquito transmisor, se hacen fumigaciones mucha fumigación y otras estrategias”, ha señalado Vélez.
 
En ese sentido, la investigación pionera de la UdeA sobre control de dengue en el Valle del Aburra, municipios de Bello, Medellín e Itagüí, ha evidenciado una efectividad de 95 por ciento luego de la liberación de mosquitos con Wolbachia, resultados que fueron recientemente publicados en la revista PLOS NTD.
 
Sin embargo, el docente ha resaltado que con las fumigaciones impulsadas por las autoridades sanitarias “se pueden matar especies benéficas que polinizan o que los mosquitos generen una resistencia a las fumigaciones”.
 
Por otro lado, Vélez ha destacado las estrategias de educación que se brindan a la comunidad “para que, cuando tenga dengue vayan al centro de salud, del resto no tenemos nada más, porque no tenemos ni medicamento ni vacunas, todo lo que se ha hecho ha sido orientado a acabar con el mosquito”.
 
El investigador ha reiterado que “en algunos países se está usando una estrategia novedosa que es no utilizar insecticidas para acabar con el mosquito sino quitarle al mosquito, la capacidad de transmitir los virus”.
 
“Lo que se hace es que se usa el mismo mosquito, que no ha sido manipulado ni genética ni biológicamente, son mosquitos infectados con una bacteria que se llama w Mel Wolbachia esa bacteria en el intestino del mosquito impide al virus reproducirse”, ha agregado.
 
Sobre la investigación
 
El docente de la Universidad de Antioquia ha explicado que en la investigación “las hembras sacan la sangre del enfermo con el virus, pero si tiene w Mel Wolbachia, ese virus no se reproduce, por lo tanto, no vuelve a glándulas salivales y no se transmite, o sea, lo que hace el mosquito es impedir al virus reproducirse”.
 
El académico ha subrayado que “en Colombia, con una prueba piloto en el barrio París de Bello (Antioquia), en Medellín e Itagüí, se liberó a gran escala y en diciembre salieron los resultados del impacto, por lo que encontramos una reducción del 95 por ciento de la transmisión del dengue o de los casos de dengue en Bello y Medellín, mientras que hubo una disminución del 97 por ciento en Itagüí”.
 
En cuanto a los inicios de la indagación, Vélez ha subrayado que “inicialmente en el PECET de la universidad Antioquia cultivamos los mosquitos y cuando nos aprobaron el proyecto grande, para tener lo necesario creamos una fábrica de mosquitos gigantes en donde podemos producir 40 millones de huevos de mosquitos cada semana”.
 
“Las liberaciones las hicimos dividiendo la ciudad o comunica en cuadraditos de 50 metros y en cada uno fuimos una vez por semana durante 20 semanas y liberamos más o menos unos 130 mosquitos, que son de decenas de miles decenas”, ha precisado el docente.
 
Los resultados muestran la viabilidad operativa de implementar el método en grandes entornos urbanos. “Según los resultados de estudios anteriores, esperamos que el establecimiento de Wolbachia se mantenga a largo plazo, además el monitoreo continuo confirmará la persistencia de Wolbachia en las poblaciones locales de mosquitos y rastreará su establecimiento en las áreas restantes”, ha concluido Vélez.

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