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SALUD INDIVIDUAL Y PÚBLICA
¿Qué dice la OMS y la evidencia científica sobre el 'tar' o 'alquitrán'?
Actualmente existen productos que presentan una reducción de daño dado que no generan combustión
Miércoles, 30 de marzo de 2022, a las 15:16

Existen productos que presentan una reducción de daño al no generar el proceso de combustión.


Redacción. Bogotá
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado al tabaquismo como una epidemia por los riesgos y las consecuencias que supone para la salud y la vida de las personas, por ello promueve una serie de actividades para “reivindicar el derecho a la salud y proteger a las futuras generaciones”.
 
Para la OMS, el consumo del tabaco es la principal epidemia prevenible a la que se enfrenta la comunidad sanitaria.
 
La mayoría de los efectos potencialmente nocivos de los cigarrillos están relacionados a los químicos presentes en la fase de partículas y en la fase gaseosa del humo producto de la combustión del mismo. Entre las sustancias más peligrosas para la salud están el monóxido de carbono y el “tar” o “alquitrán”, como se lo conoce por su traducción al español.
 
¿Qué es el “tar” o “alquitrán”? El término “Tar” es utilizado como el acrónimo de “residuo total del aerosol” (total aerosol residue, en inglés) en lo que respecta al tabaco. El Comité de Expertos para el estudio del Tabaco de la OMS la ha definido como el conjunto de partículas que queda (residuo) del humo después de extraer la humedad y separar la nicotina y el agua. Está compuesta por una variedad de sustancias tóxicas, irritantes y cancerígenas, en distintas concentraciones. Entonces, no es un producto químico añadido ni mucho menos la sustancia utilizada para pavimentar las carreteras.
 
La composición del “tar” varía cuantitativa y cualitativamente según el tipo de producto, por ello científicos internacionales han considerado que no es un indicador exacto o preciso de riesgo o daño. Han asegurado que las indicaciones de los niveles de emisión de alquitrán (el peso) han demostrado ser engañosas y pueden llevar a los consumidores a creer que algunos productos de tabaco son menos dañinos que otros.
 
En contraste, investigadores internacionales han estimado que el “tar” debería llamarse “Materia Particulada Seca Libre de Nicotina” (NFDPM, por sus siglas en inglés), con el fin de no confundirla con una medida de peso, ya que lo importante es la información sobre la composición de este residuo.
 
Por ejemplo, los cigarrillos con “bajo contenido de alquitrán” también pueden traer graves riesgos para la salud, así como todos los cigarrillos convencionales, porque requieren de combustión del tabaco, un proceso que genera humo y, como se señaló con anterioridad, contiene diversas sustancias químicas potencialmente nocivas.
 
Se requiere más investigación
 
La Asociación Americana contra el Cáncer ha señalado que actualmente existen diversos tipos de productos para el consumo del tabaco en el mercado, pero generalmente “la gente piensa que algunos tipos de estos productos son seguros y que no son nocivos, lo cual no es cierto. No existe ningún producto del tabaco que esté libre de riesgos”. Sin embargo, si existen productos que presentan una reducción de daño al no generar el proceso de combustión.
 
Para el caso de los cigarrillos electrónicos, dado que son una alternativa relativamente nueva, la Asociación ha puntualizado que se necesitan más investigaciones para determinar los posibles efectos de salud a largo plazo, así como la composición de los residuos que se encuentran en el aerosol de estos productos (mejor conocido como vapor).
 
Existen reportes que señalan que el aerosol de los productos de tabaco calentado es muy diferente (en composición) al humo de los cigarrillos convencionales: en primer lugar porque no se no genera combustión del tabaco (ya que este se calienta y no se quema), lo cual hace que el aerosol tenga en promedio un 90-95 por ciento de niveles más bajos de sustancias químicas nocivas o potencialmente nocivas que el humo de un cigarrillo, y por el otro, debido a que el aerosol no contiene partículas sólidas de carbón, las cuales sí están presentes en el humo de todos los cigarrillos.
 
“Los cigarrillos electrónicos no contienen alquitrán ni monóxido de carbono, dos de los elementos más perjudiciales del humo del tabaco. Sí contienen algunas sustancias químicas que también se encuentran en el humo del tabaco, pero en niveles mucho más bajos”, ha señalado al respecto la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido.
 
La OMS ha subrayado en “la importancia de realizar estudios sistemáticos, de gran calidad y éticamente aprobados que contribuyan a mejorar la salud individual y pública, e insiste en que promover intervenciones no probadas puede tener un efecto negativo en la salud”. En este contexto, ha publicado más de 100 razones para dejar de fumar: https://bit.ly/2YXRHwG
 


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