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CONSUMO Y ADICCIONES
El perfil de riesgo de la nicotina según la ciencia
Los expertos coinciden en que, aunque es adictiva y no está libre de riesgos, la nicotina no es la causa primaria de enfermedades relacionadas al tabaquismo.
Viernes, 09 de julio de 2021, a las 14:54

La nicotina está naturalmente presente en la planta del tabaco.


Redacción. Bogotá
Si bien la nicotina ha sido considerada por años como la principal responsable de las enfermedades asociadas al tabaquismo en fumadores adultos, la ciencia ha especificado que en realidad son los más de 6.000 componentes químicos de los cigarrillos los que las ocasionan.
 
La nicotina está naturalmente presente en la planta del tabaco, aunque se puede encontrar también en algunos vegetales como el tomate, la berenjena y la papa, en cantidades menores.
 
No obstente, la Administración de Medicamentos y Alimentos de los Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés) ha especificado que la nicotina genera adicción y hace que las personas consuman productos de tabaco, pero ésta no es lo que hace que el consumo de tabaco sea  mortal.
 
“El tabaco y el humo del tabaco contienen miles de sustancias químicas. Es esta combinación de sustancias químicas, no la nicotina, la que causa enfermedades graves y la muerte en los consumidores de tabaco, incluidas las enfermedades pulmonares fatales, como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y el cáncer”, ha detallado el organismo.
 
Aun así, también ha aclarado que la nicotina tiene efectos en el cuerpo humano como el aumento de la frecuencia cardiaca y de la presión arterial.
 
Así pues, según ese organismo y la Autoridad Sanitaria de Inglaterra, la nicotina no es la causa primaria de las enfermedades asociadas al tabaquismo, el problema real está en el humo que se produce por la combustión, es decir, cuando se prende un cigarrillo y se alcanzan temperaturas de hasta 800°C se desprenden miles de componentes químicos, de estos alrededor de 93 han sido identificados como dañinos o potencialmente dañinos para la salud de las personas.
 
Considerando todo lo anterior, la mejor opción para la salud pública continúa siendo el no empezar a fumar o en lo posible, dejar de fumar por completo. Sin embargo, la ciencia y la tecnología ha empezado a ofrecer alternativas, diferentes al cigarrillo, que entregan nicotina sin combustión a los fumadores adultos que, a pesar de conocer los riesgos de fumar, deciden continuar haciéndolo.

El Instituto Nacional de Salud y Cuidados de Excelencia de Reino Unido en 2013 en su artículo sobre reducción del daño en tabaquismo, ha afirmado que “se dispone de pruebas de estudios con un seguimiento de hasta 5 años que sugieren que la nicotina pura, en la forma disponible en los productos de terapia de sustitución de la nicotina (TSN), no supone un riesgo significativo para la salud”.
 
La efectividad de estas alternativas
 
En el Reino Unido (incluyendo la Public Health England y Action on Smoking and Health UK y el Cancer Research UK) han sostenido que los cigarrillos electrónicos (CE) son menos dañinos que los productos de tabaco combustibles y que constituyen un método posible para ayudar a los individuos a dejar de fumar. Sin embargo, esas organizaciones no recomiendan el uso de CE por parte de los no fumadores, ni por los jóvenes.
 
Hay que aclarar que en ese país los CE no pueden comercializarse libremente, tiene un régimen regulatorio y se han establecido limitaciones a su venta que cuenta con el apoyo de organizaciones de salud pública.
 
En Suecia una de las alternativas probadas para reducir los riesgos derivados del consumo de cigarrillo ha sido el snus, un producto de tabaco no combustible, bajo en nitrosamina, que se consume por vía oral.
 
Según ha comentado Ricardo Polosa, profesor de la Universidad de Catania, “en Suecia el ‘snus’ fue introducido hace décadas y ha reducido la prevalencia del tabaquismo a la mitad en comparación con el promedio europeo. Los suecos tienen también la mitad de los casos de cáncer de pulmón y enfermedades cardiovasculares”.
 
Como el ‘snus’ existen otras alternativas para el consumo de nicotina sin combustión, como son el cigarrillo electrónico, vapeadores y productos de tabaco calentado. En el caso de este último, en julio de 2019, un estudio realizado por la Sociedad Americana contra el Cáncer analizó los cambios en las ventas de cigarrillo en Japón, luego de la introducción de los productos de tabaco calentado.
 
Los resultados han mostrado una disminución significativa en las ventas de cigarrillo que coincidió con la introducción de este producto en el país, lo cual podría indicar que los fumadores adultos efectivamente están migrando a estas alternativas de nicotina sin combustión.
 
La posición de OPS sobre el tabaco
 
En un comunicado de prensa de 2008 la Organización Mundial de la Salud (OMS), dejó claro que no considera a los cigarrillos electrónicos como un “tratamiento legítimo para quienes estén tratando de dejar de fumar”.
 
La posición oficial del organismo internacional es que no existe “ninguna prueba de que, como dicen sus distribuidores, el cigarrillo electrónico ayude a dejar de fumar. La OMS no tiene conocimiento de ningún estudio riguroso, sometido a arbitraje editorial, que demuestre que el cigarrillo electrónico sea un tratamiento sustitutivo con nicotina seguro y eficaz”.
 
Consultados por EDICIÓN MÉDIA, los representantes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en Ecuador, también han sido enfáticos en señalar que “no hay productos de tabaco o nicotina cuyo consumo sea inocuo para la población. Por lo tanto, alertamos que aquellas expresiones como "daño reducido" tienden a confundir a la población y a dar una falsa sensación de seguridad en circunstancias que no hay evidencia científica que demuestre que el consumo de los llamados productos de daño reducido es seguro para la salud”.
 
Por otro lado, también han insistido en que “los productos de tabaco calentado (PTC) contienen sustancias tóxicas que, aunque suelen estar en concentraciones más bajas que en un cigarrillo, en ciertos casos se encuentran en concentraciones más elevadas; además, algunas no están presentes en el humo de tabaco y no se puede descartar que sean peligrosas para la salud”.
 
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Asimismo, han insistido en que los productos de tabaco calentado "contienen nicotina, que es muy adictiva, en concentraciones similares a las de un cigarrillo; además, la nicotina está vinculada con daños a la salud, sobre todo en los niños y adolescentes”. Por lo tanto, han considerado que tanto el cigarrillo c como el calentado, “representan un riesgo significativo para la salud”.
 

*Entre Coltabaco SAS y Edición Médica existen acuerdos comerciales a efectos de publicar este artículo

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