RESPUESTA ASISTENCIAL
Más allá del voluntariado: hospitales afectados necesitan medicamentos, dispositivos y tecnología biomédica
Hospitales de Quibdó, Pereira y Buenaventura requieren medicamentos, dispositivos y equipos para mantener la atención
Los equipos de rescate atienden las labores de socorro. Foto: ONU Colombia.
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Redacción. Bogotá
La respuesta del talento humano en salud frente al terremoto ha superado las previsiones iniciales de las organizaciones científicas y gremiales. La Asociación Colombiana de Sociedades Científicas (ACSC), la Asociación Colombiana de Profesionales de la Salud (Assosalud) y la Asociación Nacional de Enfermeras de Colombia (ANEC) han informado que cerca de 6.000 médicos, especialistas, profesionales de enfermería, técnicos auxiliares, instrumentadores quirúrgicos y otros integrantes del talento humano en salud se han inscrito como voluntarios para apoyar a las comunidades afectadas.
Ante el volumen alcanzado, las organizaciones han suspendido la inscripción de nuevo personal, con excepción de profesionales de enfermería que continúan registrándose a través de ANEC, mientras se completa una primera fase de georreferenciación. La activación de los voluntarios no se realizará de manera espontánea: quienes sean requeridos serán convocados de acuerdo con las necesidades reportadas por los territorios y las directrices de los Puestos de Mando Unificado (PMU).
Por razones de seguridad y coordinación operativa, las organizaciones han solicitado expresamente que los profesionales no se desplacen sin una convocatoria e instrucciones oficiales.
De talento humano a capacidad hospitalaria
La magnitud de la respuesta voluntaria ha permitido que el sector concentre ahora parte de sus esfuerzos en una necesidad más inmediata: fortalecer la capacidad instalada de las instituciones de salud afectadas. El documento ha identificado requerimientos de dispositivos médicos, insumos quirúrgicos, medicamentos, equipos biomédicos y elementos necesarios para sostener la atención hospitalaria.
En Quibdó, la Nueva ESE Hospital Departamental San Francisco de Asís ha reportado necesidades que abarcan acceso vascular, vía aérea, anestesia, material quirúrgico, drenajes, inmovilización, elementos de esterilización y protección, además de equipos como monitores de signos vitales, camillas y pulsioxímetros. Entre los requerimientos figuran 2.000 catéteres intravenosos calibre 18, 20, 22 y 24, 100 resucitadores Ambú adultos, 15 pediátricos y diferentes dispositivos para manejo de vía aérea.
En Pereira, las necesidades reportadas han mostrado una presión específica sobre la capacidad de atención y el suministro hospitalario. La Clínica San Rafael ha solicitado auxiliares de enfermería, soluciones intravenosas, catéteres, suturas, material de inmovilización, analgésicos y medicamentos utilizados en urgencias y soporte cardiovascular, entre ellos adrenalina, noradrenalina, atropina, amiodarona y ácido tranexámico. También se han identificado requerimientos de anestésicos, sedantes, opioides y antibióticos.
La Clínica de Fracturas S.A.S. ha reportado, por su parte, necesidades relacionadas con trauma, órtesis e inmovilización, líquidos intravenosos, acceso vascular, analgésicos e insumos médico-quirúrgicos.
El Hospital HUSJ de Pereira ha presentado un listado aún más amplio, con requerimientos de medicamentos, anestésicos, antibióticos, soporte cardiovascular, anticoagulación, dispositivos para acceso vascular, vía aérea, ventilación, drenajes y material de curación. Entre las cantidades reportadas se han incluido 1.700 unidades de enoxaparina de 40 mg, 400 de 60 mg, 5.000 unidades de dipirona y 500 unidades de cefazolina de 1 g, además de equipos y consumibles para monitoreo y soporte respiratorio.
Buenaventura reporta necesidades críticas para trauma y soporte vital
En Buenaventura, la ESE Hospital Luis Ablanque de la Plata, de niveles 1 y 2, ha identificado requerimientos de medicamentos e insumos para el manejo de hemorragias, shock, patologías cardiovasculares y convulsiones. También ha solicitado soluciones intravenosas, catéteres, equipos de venoclisis, oxígeno y dispositivos para monitorización y reanimación.
El listado ha incluido además elementos para trauma e inmovilización, como inmovilizadores cervicales y de extremidades, kits de trauma y equipos de extricación, así como elementos de protección y curación. La infraestructura de soporte también ha requerido generadores eléctricos, radios de comunicación, internet de respaldo y otros recursos para mantener la operación hospitalaria durante la emergencia.
Este panorama ha mostrado que, superada la fase inicial de convocatoria de talento humano, la presión asistencial se ha trasladado hacia la continuidad operativa de las IPS, con necesidades que involucran desde medicamentos y dispositivos para trauma hasta energía, comunicaciones y logística hospitalaria.
Sector biomédico ha sido llamado a apoyar tecnología crítica
Las organizaciones también han formulado un requerimiento específico a compañías de biotecnología, tecnología biomédica y sector farmacéutico para facilitar, mediante donación, préstamo o disponibilidad temporal, equipos como ventiladores de alta frecuencia y convencionales, equipos CPAP, monitores de signos vitales neonatales, lámparas de fototerapia, incubadoras pediátricas y neonatales y lámparas de calor radiante.
La solicitud ha tenido un foco particular en pacientes pediátricos y neonatales, considerados población especialmente protegida por sus requerimientos de atención especializada. El objetivo ha sido ampliar la disponibilidad de tecnología biomédica para garantizar atención oportuna y segura en unidades que requieran reforzar su capacidad de cuidado crítico.
Desde una perspectiva de gestión sanitaria, el documento ha evidenciado que la respuesta a la emergencia no se ha limitado a aumentar el número de profesionales disponibles. La continuidad de la atención ha dependido también de la capacidad de las IPS para disponer de insumos, medicamentos, dispositivos, equipos biomédicos, oxígeno, energía y personal suficiente para sostener la operación.
La coordinación territorial será determinante
La ACSC, Assosalud y ANEC han establecido que la activación del voluntariado deberá responder a necesidades concretas reportadas por los territorios y a las instrucciones de los PMU. Este mecanismo ha buscado evitar desplazamientos no coordinados y garantizar que el recurso humano llegue a instituciones que efectivamente hayan identificado una brecha asistencial.
La misma lógica deberá aplicarse a la movilización de insumos y tecnología. Los requerimientos incluidos en el documento han provenido directamente de personal que se encuentra trabajando en las instituciones señaladas y han sido organizados por ciudad e institución, manteniendo la información suministrada por las fuentes originales.
La Sociedad Colombiana de Anestesiología y Reanimación (SCARE) ha articulado la recepción y entrega de dispositivos en centros de apoyo ubicados en diferentes ciudades del país.
La siguiente fase de la respuesta, por tanto, deberá enfocarse en georreferenciar el talento humano disponible, priorizar las brechas de capacidad hospitalaria y garantizar el suministro oportuno de medicamentos, dispositivos y tecnología crítica. Para las IPS afectadas, esta coordinación será determinante para sostener la atención de urgencias, trauma, pacientes críticos y patologías crónicas mientras avanza la recuperación de la infraestructura y de la capacidad operativa.