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Gestión
ALTERNATIVAS TERAPÉUTICAS
Nuevo programa científico busca fortalecer la soberanía sanitaria frente a dengue, chagas y leishmaniasis
Más de 9.000 casos de dengue y 93 de chagas registrados en 2025 evidencian la urgencia de innovar en prevención, diagnóstico y control en territorios vulnerables
Viernes, 06 de febrero de 2026, a las 13:30

Lina María Vera Cala, profesora del Departamento de Salud Pública de la Escuela de Medicina de la Universidad Industrial de Santander.


Redacción. Bogotá
Las enfermedades transmitidas por vectores (ETV) como el dengue, el chagas y la leishmaniasis continúan representando un reto crítico para la salud pública en Santander y otras regiones del país. Solo en este departamento, durante 2025 se notificaron más de 9.000 casos de dengue y 93 casos positivos de chagas hasta julio, según cifras de la Secretaría Departamental de Salud, con una mayor afectación en zonas rurales y poblaciones en condición de vulnerabilidad.
 
Para la médica epidemióloga Lina María Vera Cala, profesora del Departamento de Salud Pública de la Escuela de Medicina de la Universidad Industrial de Santander (UIS), estas brechas persisten porque se trata de enfermedades históricamente asociadas a la pobreza y a países en desarrollo, lo que ha limitado el interés de la industria farmacéutica internacional en el desarrollo de soluciones sostenibles. “Son patologías con alta carga de enfermedad y mortalidad en nuestro contexto, pero con escasas alternativas terapéuticas, especialmente en chagas y leishmaniasis”, explica.
 
Ciencia local para problemas locales
 
En este escenario surge el Programa para el Fomento de la Soberanía en la Atención de Enfermedades de Transmisión Vectorial (Profosa-ETV), una iniciativa científica financiada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MinCiencias), que busca fortalecer la soberanía sanitaria mediante el desarrollo de soluciones propias, adaptadas a los contextos territoriales, bajo el enfoque de Una Salud.
 
El programa tiene como objetivo implementar estrategias innovadoras para el control, diagnóstico y tratamiento de las ETV, integrando tecnologías avanzadas, conocimiento etnomedicinal de comunidades nativas y participación comunitaria activa. “Aunque el dengue es una enfermedad aguda con riesgo de complicaciones graves, el chagas y la leishmaniasis pueden volverse crónicos y generar daños irreversibles, como la cardiomiopatía chagásica, que suele diagnosticarse en fases tardías”, advierte Vera Cala.
 
Uno de los principales ejes del programa es superar las barreras históricas en el diagnóstico oportuno. Para ello, Profosa-ETV incorpora tecnologías como sistemas portátiles basados en CRISPR/Cas para la detección rápida de parásitos y virus, así como el desarrollo de un modelo predictivo de cardiomiopatía chagásica apoyado en aprendizaje de máquinas (machine learning).
 
“El análisis de datos permitirá estimar la probabilidad de infección y orientar decisiones clínicas rápidas directamente en el territorio, mejorando la oportunidad terapéutica y reduciendo la mortalidad”, ha señalado la investigadora. Estas herramientas buscan fortalecer la capacidad diagnóstica de los equipos de salud y facilitar intervenciones tempranas.
 
Atención primaria, comunidad y evaluación de impacto
 
El programa también contempla la implementación de un modelo preventivo y predictivo de Atención Primaria en Salud (APS), adaptado a las necesidades sociales, culturales y geográficas de cada comunidad. A través de metodologías de investigación acción participativa (IAP), se promueve la apropiación comunitaria de las estrategias de prevención y control en entornos familiares, escolares e institucionales.
 
De manera complementaria, se establecerá una Unidad de Analítica para la Evaluación de Impacto, que combinará metodologías cualitativas y cuantitativas para medir la reducción de la incidencia de ETV, la efectividad de las tecnologías implementadas, la participación comunitaria y la sostenibilidad del modelo.
 
Profosa-ETV se desarrolla bajo el enfoque de Una Salud, que reconoce la interacción entre personas, animales, plantas y el ambiente, y cómo factores sociales, ambientales y de infraestructura inciden de forma diferenciada en la salud. El programa pone en el centro la equidad, al abordar desigualdades estructurales que condicionan el acceso a servicios de salud, entornos seguros y oportunidades de bienestar.
 
El proyecto se ejecutará durante cuatro años, hasta julio de 2029, en los municipios de Mogotes, Socorro, El Carmen de Chucurí, Lebrija, Aguachica y Cubará, seleccionados por su alta incidencia de ETV y su relevancia epidemiológica para Santander. La iniciativa cuenta con un esquema de seguimiento y control que exige informes semestrales para garantizar el uso adecuado de los recursos y el cumplimiento de los objetivos.
 
“Mejorar la prevención, avanzar en el diagnóstico y garantizar tratamientos oportunos es la única forma real de controlar y eliminar estas enfermedades”, ha concluido Vera Cala. Para los profesionales de la salud, Profosa-ETV representa un modelo replicable de innovación territorial que articula ciencia, comunidad y soberanía sanitaria frente a uno de los problemas más persistentes de la salud pública en Colombia.


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