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INVESTIGACIÓN DE OPS
Colombia necesita una norma para respaldar la práctica avanzada de Enfermería, advierte estudio
La maestría de profundización aparece como vía formativa prioritaria y la APS como principal escenario de desarrollo
Martes, 20 de octubre de 2026, a las 11:26

La regulación es uno de los principales cuellos de botella en Colombia, Brasil, México, Chile y Costa Rica.


Redacción. Bogotá
La enfermería de práctica avanzada (EPA) puede convertirse en una herramienta para ampliar el acceso a los servicios de salud y fortalecer la atención primaria en América Latina, pero su implementación todavía enfrenta barreras de formación, regulación e inserción laboral.
 
Así lo ha planteado la publicación de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) titulada “Ampliación del ámbito de práctica de la enfermería. Formación, regulación y mercado de trabajo: hallazgos de un estudio comparado en cinco países”, que analiza experiencias de Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica y México.
 
La EPA corresponde a profesionales de enfermería con formación de posgrado, competencias clínicas avanzadas y capacidad para tomar decisiones complejas, integrados en equipos interprofesionales. El modelo contempla una autonomía clínica ampliada para evaluar, diagnosticar y tratar, de acuerdo con protocolos y guías clínicas. Mientras países como Canadá y Estados Unidos cuentan con experiencias consolidadas, América Latina permanece en una etapa inicial de desarrollo y regulación.
 
Atención primaria aparece como principal campo de desarrollo
 
El estudio, construido a partir de grupos focales con 39 informantes clave de asociaciones profesionales, ministerios de salud, seguridad social y academia, identifica a la Atención Primaria en Salud (APS) como el escenario con mayor potencial para el ejercicio de la enfermería de práctica avanzada.
 
Entre las razones señaladas se encuentran la cercanía de los profesionales de Enfermería con las comunidades, su participación en acciones preventivas y su capacidad para intervenir sobre los determinantes sociales de la salud.
 
Sin embargo, la OPS advierte que existen competencias profesionales infrautilizadas como, por ejemplo, enfermeras y enfermeros con niveles elevados de formación continúan siendo contratados para realizar tareas por debajo de sus capacidades. Al mismo tiempo, aunque este talento humano tiene una presencia amplia en los servicios, su participación en espacios de toma de decisiones sigue siendo limitada.
 
Colombia: maestría, atención primaria y regulación
 
Para el caso colombiano, el documento identifica tres prioridades concretas. La primera es que la formación de enfermería de práctica avanzada se desarrolle principalmente mediante maestrías de profundización. La segunda apunta a iniciar estos procesos de formación en universidades públicas. Y la tercera consiste en definir con precisión el perfil que tendría la EPA dentro de la atención primaria y establecer una norma que reconozca y respalde su ejercicio profesional.
 
El estudio identifica a la regulación como uno de los principales cuellos de botella en los cinco países analizados. A diferencia de países de altos ingresos, la legislación colombiana no reconoce de manera explícita la especialización clínica avanzada ni obliga a las instituciones prestadoras de servicios de salud (IPS) a contratar a enfermeros bajo este rol.
 
Sin un marco normativo que reconozca formalmente la función, advierte la publicación, se dificulta avanzar en aspectos como licenciamiento, inserción laboral y diferenciación salarial. La OPS plantea además que cualquier actualización normativa debería construirse desde una perspectiva interprofesional, considerando la relación de la enfermería de práctica avanzada con otras profesiones sanitarias.
 
Formación avanzada necesita nuevas competencias
 
La vía predominante de formación identificada internacionalmente es la maestría, modelo que también aparece como referencia para Colombia.
 
No obstante, el estudio señala que la formación no puede limitarse a aumentar el nivel académico. Para consolidar esta función será necesario definir las competencias clínicas requeridas, fortalecer la educación interprofesional y reducir el predominio de enfoques exclusivamente biomédicos, que pueden limitar la orientación hacia la atención primaria.
 
El acceso a programas de formación también aparece como una variable relevante. Entre los factores que podrían facilitar la implementación, la OPS menciona el financiamiento público para la capacitación, la participación activa de los ministerios de salud y consejos profesionales y la creación de grupos de trabajo intersectoriales.
 
Experiencias regionales muestran distintos niveles de avance
 
El análisis comparado evidencia que los países de América Latina se encuentran en momentos diferentes. En Brasil se han establecido grupos de trabajo con participación de asociaciones profesionales y del Ministerio de Salud y existe una amplia oferta de posgrados. En Chile, los avances se han concentrado en áreas como oncología, aunque permanece pendiente la definición de cargos y remuneraciones específicas.
 
México cuenta con un marco nacional de seis dominios y 68 competencias para funciones ampliadas en atención primaria y ha desarrollado una estrategia que combina ampliación de funciones para profesionales con experiencia y formación de maestría. Costa Rica, por su parte, enfrenta retos relacionados con disponibilidad de personal, infraestructura y liderazgo profesional.
 
Estas diferencias muestran que la implementación de la EPA no depende únicamente de modificar las funciones clínicas, sino de articular educación, regulación, mercado laboral y organización de los servicios.
 
Una oportunidad para ampliar acceso, pero con reglas claras
 
La OPS destaca que la enfermería de práctica avanzada puede contribuir a ampliar el acceso, reducir costos y mejorar la calidad de la atención y el bienestar del paciente, especialmente cuando se integra a equipos interprofesionales y responde a necesidades concretas de la población.
 
En un contexto en el que la atención primaria busca ampliar su capacidad resolutiva y mejorar el acceso territorial a los servicios, la investigación ha dejado en claro que, avanzar hacia un mayor ámbito de práctica para Enfermería requerirá algo más que ampliar funciones, será necesario construir un perfil profesional reconocido, programas formativos consistentes, reglas para la inserción laboral, criterios de remuneración y mecanismos claros de coordinación con el resto del equipo de salud.

El desafío, por tanto, será determinar cómo convertir las competencias avanzadas de Enfermería en una capacidad efectiva del sistema, sin generar ambigüedades sobre responsabilidades profesionales y garantizando que su desarrollo responda a las necesidades sanitarias de la población.
 

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