CONGRESO INTERNACIONAL
En Colombia, los datos de laboratorio no se están usando para prevenir enfermedades, dice experto
En el marco de un evento científico en Quito, se hizo un llamado a transformar los datos clínicos en herramientas activas de prevención
Iván Leonardo Mojica, director de SYNLAB Colombia.
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Redacción. Bogotá
En el marco del XIV Congreso Internacional de Medicina de Laboratorio, celebrado en Quito, el patólogo colombiano
Iván Leonardo Mojica ha lanzado una alerta con la que busca conmover al sector salud de su país, y, es que se cuenta con un buen acceso a
pruebas diagnósticas, pero la información que éstas generan “se está desperdiciando”.
En ese sentido, el especialista que también director de
SYNLAB Colombia, ha hecho un llamado urgente a “transformar los datos clínicos en herramientas activas de prevención”.
Cada año, millones de colombianos se realizan exámenes de laboratorio. Sin embargo, la capacidad de estos análisis para anticipar enfermedades sigue siendo un recurso infrautilizado. Así lo ha advertido Mojica, en entrevista con EDICIÓN MÉDICA.
El especialista ha puesto además el foco en un problema estructural: la desconexión entre la
producción de datos y su aplicación clínica.
"En Colombia hay un buen acceso a pruebas de laboratorio, pero es común que los datos no se utilicen adecuadamente", ha señalado Mojica, quien enfatizó que el verdadero potencial de los laboratorios no radica en realizar más exámenes, sino en convertir los resultados en información valiosa para la toma de decisiones.
Datos que predicen, no solo que confirman
El especialista ha subrayado la importancia de la salud cardiovascular como uno de los campos donde esta transformación resulta más urgente. Según Mojica, los laboratorios tienen la capacidad de predecir enfermedades si se implementa una correcta gestión de la información. Pero para ello, advirtió, se requiere un cambio de paradigma.
"Necesitamos colaboración entre laboratorios, clínicos y aseguradoras para gestionar riesgos y hacer un
seguimiento efectivo de los pacientes", ha sugerido Mojica. Esta articulación, explicó, no solo mejoraría la calidad de vida de las personas, sino que también permitiría tomar "decisiones informadas que impacten tanto en la salud como en la economía".
Médicos mejor formados, pacientes mejor cuidados
Otro de los puntos centrales de su ponencia fue la
brecha formativa de los médicos frente al uso de las pruebas diagnósticas. Mojica ha sido enfático en señalar que la mayoría de las decisiones clínicas dependen de los resultados de laboratorio, y sin una interpretación adecuada, su valor se diluye.
Por ello, ha reiterado en su llamado "a la formación de los médicos en el uso de pruebas de laboratorio", al tiempo que propuso "fortalecer las relaciones entre médicos y laboratorios para desarrollar proyectos que
conviertan datos en información diagnóstica útil".
En definitiva, la hoja de ruta, según el patólogo, debe ir por pasar de acumular resultados a construir inteligencia clínica que permita anticipar enfermedades,
reducir costos y, sobre todo, salvar vidas.
La prevención real y fundamentada es posible, con el nuevo paradigma que propone la Medicina de Laboratorio
Dejar de ver la salud desde la enfermedad para enfocarla desde el bienestar y la prevención es la visión de
Klever Sáenz Flor, director Médico y Gerente de Calidad de
SYNLAB Ecuador, quien en el marco del XIV Congreso Internacional de Medicina de Laboratorio ha recordado que actualmente la innovación diagnóstica mundial se mueve hacia la medicina personalizada.
En ese sentido, Sáenz, en entrevista con EDICIÓN MÉDICA, ha planteado un cambio de ‘switch’ al sistema de salud ya que a su parecer el futuro de la medicina en Ecuador no se encuentra exclusivamente en las grandes cirugías o en tratamientos de alta complejidad, sino en la
capacidad de los laboratorios para predecir enfermedades antes de que aparezcan los síntomas.
El modelo sanitario al que el especialista hace referencia se denomina Medicina basada en valor, un modelo que busca, “maximizar los resultados de salud reales y relevantes para el paciente en relación con el costo total de atención, es decir “lograr los mejores resultados sanitarios al menor costo posible”. Y en eso, los laboratorios tienen un rol preponderante, asegura.
Detección, evaluación y seguimiento del cáncer
En ese eje, ha mencionado el campo de la oncología, donde destaca herramientas como el ADN tumoral circulante (ctDNA), una tecnología de biología molecular que permite:
- Detección temprana: Identificar rastros de cáncer en la sangre antes de que sean visibles en imágenes.
- Evaluación de enfermedad mínima residual: Verificar si queda rastro del tumor tras una cirugía.
- Seguimiento en vivo: Monitorear la respuesta al tratamiento y predecir recurrencias de manera oportuna, mejorando la supervivencia y calidad de vida.
Prevención de bajo costo: El caso del riñón y el corazón
Al ser consultado sobre la viabilidad de las nuevas tecnologías de laboratorio clínico en un sistema de salud pública con limitaciones financieras, Sáenz ha sido enfático en señalar que “la medicina predictiva no necesariamente genera costos adicionales, puede generar valor. Hay que analizar el impacto que tiene sobre el costo la detección de enfermedades” como el cáncer o las enfermedades cardio-reno-hepato-metabólicas.
¿Cómo? Ha explicado que "si a todas las creatininas que se reportan en el país les añadimos un cálculo automático de la tasa estimada de filtrado glomerular (eTFG) -que no tiene costo adicional-, podríamos detectar a tiempo a miles de pacientes con riesgo de enfermedad renal crónica".
En ese punto, ha detallado que en un estudio realizado por SYNLAB en Colombia y Ecuador con 250.000 pacientes aparentemente sanos se reveló que alrededor del 3 por ciento de esa muestra ya presentaba alguna probabilidad de presentar algún grado de disfunción renal. “Detectar esto a tiempo permitiría retrasar, dependiendo del caso, hasta 15 años la necesidad de diálisis o trasplantes, aliviando drásticamente el gasto del bolsillo familiar y del sistema público”, asegura.
En el ámbito cardiovascular, Sáenz advierte que el 25 por ciento de las muertes en Ecuador se asocian a enfermedades del corazón. Mediante el uso de biomarcadores como el NT-proBNP (que mide el estrés de las fibras cardíacas) es posible identificar a personas con riesgo de falla cardíaca -incluso si son asintomáticas- y prevenir entonces la probabilidad de desarrollo de eventos cardiovasculares.
“Son intervenciones que al ser introducidas en la política pública pueden permitir entender mejor” la labor de la medicina basada en valor. A decir de Sáenz, el sistema público puede “innovarse con cosas simples”, como por ejemplo “modificar el perfil lipídico usando las mismas pruebas, pero incorporando indicadores adicionales que permitan evaluar el riesgo cardiovascular”.
Las claves de un nuevo modelo
Para el especialista, el desafío de la salud pública es dejar de "cerrar los ojos" ante problemas evidentes y utilizar los datos del laboratorio para transformar la gestión sanitaria en una inversión de valor y no solo en un gasto de emergencia. En ese sentido, ha propuesto:
- Racionalización: Hacer la prueba adecuada a la persona adecuada en el momento justo.
- Visibilización: Reconocer problemas ocultos, como el hecho de que 3 de cada 10 mujeres mueren por infarto, pese a la creencia común de que es un "problema de hombres".
- Educación: Fomentar hábitos saludables como un deber ciudadano para reducir la carga de enfermedades crónicas.