DEUDAS ACUMULADAS
Crisis operativa en Hospital Alma Máter compromete capacidad asistencial y continuidad terapéutica en Antioquia
La institución registra una cartera cercana a los 150 mil millones de pesos, concentrada en obligaciones pendientes de Nueva EPS y Savia Salud
El hospital funciona como centro de referencia para población vulnerable de Antioquia y otras regiones.
|
Redacción. Bogotá
El Hospital Alma Máter enfrenta una
profundización de su crisis financiera y operativa que ya impacta de forma directa la prestación de servicios, con implicaciones relevantes para la práctica clínica en la región. La combinación de deudas acumuladas por parte de EPS, desabastecimiento de insumos y retrasos en pagos al talento humano en salud está derivando en cierres de servicios, aplazamiento de procedimientos y limitaciones en la atención de pacientes.
De acuerdo con la Asociación Médica Sindical Colombiana (Asmedas) seccional Antioquia, la institución registra una
cartera cercana a los 150 mil millones de pesos, concentrada principalmente en
obligaciones pendientes de Nueva EPS y Savia Salud. A este escenario se suma una cartera considerada irrecuperable de aproximadamente 130 mil millones de pesos, derivada de la liquidación de EPS como Coomeva y Medimás en 2022, lo que ha deteriorado de manera estructural la liquidez del hospital.
La restricción de flujo de recursos ha generado efectos críticos en la operación asistencial. Durante el último año,
se han cerrado cerca de 120 camas de hospitalización, particularmente en el área de urgencias, reduciendo la capacidad de respuesta frente a la demanda regional.
Adicional a ello, la falta de pago a proveedores ha provocado la
suspensión de contratos y una escasez sostenida de insumos y medicamentos esenciales, incluyendo antibióticos. Esta situación está obligando a diferir cirugías, limitar procedimientos y ajustar decisiones terapéuticas en contextos de disponibilidad restringida.
Este escenario implica:
-Mayor complejidad en la toma de decisiones clínicas ante desabastecimiento
-Riesgo en la continuidad de tratamientos, especialmente en pacientes crónicos o infecciosos
-Incremento de presión asistencial en servicios aún operativos
-Potencial deterioro en indicadores de calidad y seguridad del paciente
El hospital, que funciona como centro de referencia para población vulnerable de Antioquia y otras regiones como Chocó y San Andrés, enfrenta además limitaciones para responder a casos que requieren
atención especializada inmediata.
El personal médico y asistencial también enfrenta consecuencias directas de la crisis. Se reportan retrasos de hasta dos meses en el pago de salarios, así como incumplimientos en cesantías, lo que incrementa el riesgo de
deserción, agotamiento laboral y afectación en la continuidad del servicio.
Movilización y llamado a intervención estructural
Ante este panorama, el equipo de salud anunció un cese parcial de actividades y convocó a una jornada de protesta para visibilizar la situación y exigir soluciones. Entre las principales solicitudes se encuentra la
intervención del Gobierno nacional mediante un esquema de capitalización que permita estabilizar financieramente la institución.
El planteamiento incluye la posibilidad de que el Estado ingrese como socio, con el objetivo de garantizar recursos frescos, mejorar la gobernanza y asegurar la sostenibilidad del hospital en el mediano plazo.
La situación del Hospital Alma Máter evidencia las
tensiones persistentes en el flujo de recursos dentro del sistema de salud colombiano y su traducción en riesgos operativos para las instituciones prestadoras. Para el cuerpo médico, este caso se convierte en un ejemplo crítico de cómo los problemas financieros y administrativos pueden escalar hasta comprometer la práctica clínica y el acceso efectivo a la atención.