Se evitaron 600.262 muerte por la reducción de la MPPE. |
Redacción. Bogotá
Colombia ha registrado una reducción sostenida de la mortalidad prematura potencialmente evitable (MPPE) durante las últimas dos décadas. Entre 1998 y 2024, la tasa pasó de 244,0 a 187,6 muertes por cada 100.000 habitantes, lo que representa una disminución del 23,1 por ciento, según un análisis de la Asociación Colombiana de Empresas de Medicina Integral (ACEMI) basado en las Estadísticas Vitales del DANE.
Los resultados hacen parte de la décima edición de Salud en Cifras, dedicada a analizar la evolución de este indicador, utilizado para identificar defunciones prematuras que potencialmente podrían prevenirse mediante intervenciones de salud pública o evitarse mediante diagnóstico, atención y tratamiento oportunos.
Uno de los principales hallazgos es la estimación de 600.262 muertes adicionales que se habrían producido en Colombia si la participación de la MPPE observada entre 1998 y 2003 se hubiera mantenido durante los siguientes 21 años.
La cifra no representa un conteo directo de personas salvadas por una intervención específica. El propio análisis advierte que no es posible atribuir las 600.262 muertes evitadas exclusivamente al desempeño del sistema de salud. El resultado dimensiona el efecto acumulado de transformaciones sanitarias y sociales relacionadas con prevención, salud pública, diagnóstico, tratamiento y otros determinantes.
La evolución también resulta significativa al analizar el peso de estas defunciones sobre la mortalidad general. En 1998, la mortalidad prematura potencialmente evitable representaba el 52,7 por ciento de todas las muertes registradas en Colombia. Para 2024, esta participación había descendido al 33,9 por ciento.
En términos aproximados, esto significa que a comienzos del periodo cerca de una de cada dos muertes era prematura y potencialmente evitable, mientras que en 2024 la proporción se aproximó a una de cada tres.
El estudio reporta que las mayores reducciones se observaron entre niños, adolescentes y hombres jóvenes, así como territorialmente en la región Central, el Eje Cafetero y Antioquia.
Incluso al excluir homicidios, accidentes, caídas y ahogamientos, ACEMI señala que se mantiene la tendencia descendente de la MPPE, un comportamiento relevante para analizar aquellos componentes sobre los cuales las intervenciones sanitarias pueden tener una incidencia más directa.
¿Qué significa que una muerte sea potencialmente evitable?
El concepto de mortalidad evitable surgió como una herramienta para evaluar el desempeño sanitario y posteriormente amplió su alcance para incorporar tanto las intervenciones asistenciales como las políticas de prevención y salud pública.
El análisis distingue dos grandes componentes: la mortalidad tratable, relacionada con muertes que pueden evitarse mediante diagnóstico y tratamiento oportunos y de calidad; y la mortalidad prevenible, asociada con intervenciones de salud pública y acciones dirigidas a modificar factores de riesgo y determinantes de la Salud.
La condición de "prematura" incorpora además un criterio de edad. La metodología utilizada establece, de manera general, un límite de 75 años, por debajo del cual se considera razonable esperar que una intervención hubiera podido evitar o retrasar sustancialmente determinadas muertes.
Esta precisión es importante para interpretar los resultados: hablar de mortalidad potencialmente evitable no implica asumir que cada fallecimiento individual necesariamente podía prevenirse, sino utilizar un indicador epidemiológico para evaluar tendencias poblacionales.
Cardiopatía isquémica concentra una cuarta parte de la MPPE
Pese al descenso general, el perfil de las causas plantea nuevos desafíos para las políticas sanitarias. En 2024, la cardiopatía isquémica representó el 24,9 por ciento de la mortalidad prematura potencialmente evitable, convirtiéndose en uno de los principales frentes para mantener la trayectoria descendente durante los próximos años.
El documento plantea que su abordaje requiere fortalecer la gestión integral del riesgo y asegurar la continuidad de las intervenciones de promoción de la salud, prevención, detección temprana y tratamiento.
A esto se suma la necesidad de intervenir factores de riesgo modificables como sedentarismo, tabaquismo y alimentación no saludable, relacionados a su vez con obesidad, hipertensión arterial y diabetes mellitus, condiciones que incrementan el riesgo cardiovascular.
Desde una perspectiva de salud pública, ACEMI plantea que las intervenciones individuales deben complementarse con políticas capaces de generar entornos escolares, laborales y comunitarios que favorezcan la actividad física, la alimentación saludable y el autocuidado.
Causas externas representan cerca de una cuarta parte de las muertes evitables
La reducción observada tampoco puede analizarse exclusivamente desde los servicios asistenciales. Las agresiones y los siniestros viales representaron conjuntamente el 23,7 por ciento de la MPPE en 2024.
De las 600.262 muertes adicionales estimadas para el escenario contrafactual, el análisis calcula que 229.957 corresponderían a causas externas. Esta carga evidencia la naturaleza intersectorial del problema. La reducción de la mortalidad asociada a violencia y lesiones de tránsito requiere intervenciones que trascienden al sector salud e incorporan políticas de convivencia, prevención de violencias y seguridad vial.
Salud mental y consumo de sustancias aparecen entre los retos emergentes
El análisis también identifica causas cuya evolución contrasta con la tendencia general de reducción. Las muertes relacionadas con trastornos por consumo de drogas se triplicaron durante los últimos diez años, mientras que los suicidios y las lesiones autoinfligidas se encuentran entre las diez principales causas de muerte prematura evitable del país.
Estos resultados llevan a ACEMI a plantear como prioridad avanzar en la implementación de la Política Nacional de Salud Mental 2024-2033, con énfasis en metas territoriales, fortalecimiento del talento humano, detección temprana, atención comunitaria y seguimiento de resultados.
El documento advierte además sobre el riesgo de concentrar las políticas exclusivamente en las causas que actualmente representan una mayor carga. La tuberculosis y los trastornos por consumo de drogas, por ejemplo, muestran incrementos en sus muertes prematuras y requieren respuestas específicas de salud pública.
Persisten diferencias entre departamentos y municipios
La reducción nacional tampoco ha ocurrido de manera homogénea. ACEMI advierte que los resultados agregados esconden diferencias relevantes entre departamentos y municipios, por lo que las estrategias no deberían limitarse al comportamiento promedio del país.
El análisis plantea incorporar metas e indicadores territoriales, mejorar la capacidad resolutiva de las redes de servicios y focalizar las intervenciones colectivas y sobre determinantes sociales en aquellos territorios donde la reducción ha sido menor o las tasas permanecen elevadas.
Esta heterogeneidad representa uno de los principales retos para los gestores sanitarios: sostener la reducción nacional mientras se identifican poblaciones y territorios que no han experimentado avances equivalentes.
El desafío pasa de reducir la mortalidad a sostener y distribuir mejor los avances
Los resultados muestran una transformación relevante en el perfil de mortalidad de Colombia: mientras en 2000 aproximadamente una de cada dos muertes era prematura y potencialmente evitable, en 2024 la relación se aproximó a una de cada tres.
Sin embargo, la transición también modifica las prioridades del sistema. La enfermedad cardiovascular gana peso relativo, las causas externas continúan representando una proporción importante y problemas como suicidio, consumo de sustancias y tuberculosis demandan mayor atención.
Mantener la tendencia requerirá combinar gestión individual del riesgo, atención primaria, diagnóstico oportuno y continuidad terapéutica con políticas poblacionales e intersectoriales, además de incorporar las diferencias territoriales a la planificación sanitaria.
El estudio completo está disponible aquí.
Más de 600.000 muertes prematuras evitadas en Colombia durante dos décadas.
— ACEMI (@acemi_gremio) September 8, 2026
Esta es la magnitud de uno de los principales hallazgos de la décima edición de #SaludEnCifras, en la que ACEMI analizó la evolución de la mortalidad prematura potencialmente evitable (MPPE) en Colombia… pic.twitter.com/tJg7VNZ6N0
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