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Gestión
DISCUSIÓN TÉCNICA
Colombia debate nuevo modelo de etiquetado frontal: Invima aclara su rol y crece la controversia regulatoria
Reitera que el proceso de etiquetado avanza con criterios científicos y articulación institucional
Miércoles, 06 de mayo de 2026, a las 10:46

Invima rechaza desinformación y respalda proceso técnico de etiquetado en Colombia.


Redacción. Bogotá
En medio de la discusión técnica sobre el rediseño del etiquetado nutricional en Colombia, el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) salió al paso de versiones que sugerían tensiones con el Ministerio de Salud y Protección Social y actores del sector, reafirmando que su actuación se mantiene alineada con la política sanitaria nacional y centrada en la protección de la salud pública.
 
La entidad ha rechazado de manera categórica interpretaciones que la señalan de cuestionar el proceso de evaluación de alternativas de etiquetado frontal para alimentos ultraprocesados. Por el contrario, insistió en que participa de forma coordinada y técnica en el análisis regulatorio, bajo criterios de evaluación de riesgos y enfoque preventivo.
 
El debate se produce en el contexto de un proyecto normativo que busca fortalecer el etiquetado nutricional, incorporando un sello adicional con la advertencia “Ultraprocesado”, que complementaría los actuales distintivos sobre alto contenido de azúcares, sodio y grasas.
 
La iniciativa, enmarcada en la Resolución 810 de 2021, responde a un problema epidemiológico creciente: cerca del 50 por ciento de la población colombiana consume con frecuencia alimentos ultraprocesados, lo que se asocia con mayor riesgo de enfermedades crónicas no transmisibles, incluyendo obesidad, diabetes y patologías cardiovasculares.
 
Desde el punto de vista clínico y de salud pública, el objetivo es facilitar decisiones informadas por parte de los pacientes, mediante advertencias claras que no requieran interpretación técnica compleja.
 
Ajustes técnicos y alcance regulatorio
 
El proyecto no se limita a la inclusión de un nuevo sello. También propone cambios estructurales como:
 
-Nueva categorización de alimentos según nivel de procesamiento.
 
-Modificaciones en la presentación de tablas nutricionales.
 
-Lineamientos específicos para productos reconstituidos y empaques múltiples.
 
-Implementación de microsellos en envases pequeños.
 
 
Estos ajustes buscan mejorar la legibilidad, comparabilidad y aplicabilidad clínica de la información nutricional, especialmente en escenarios de atención primaria donde la educación al paciente es clave.
 
Preocupaciones del sector productivo
 
Sin embargo, la propuesta ha generado una reacción crítica por parte de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI), particularmente desde su Cámara de la Industria de Alimentos, que advierte sobre impactos técnicos, económicos y regulatorios.
 
El gremio señala que el cambio implicaría rediseñar el etiquetado de todos los productos alimenticios del país, afectando a un sector compuesto por más de 51.000 empresas, en su mayoría micro, pequeñas y medianas. Además, cuestiona la falta de evidencia científica robusta para sustentar algunos de los nuevos criterios, así como la ausencia de una evaluación ex post del modelo vigente.
 
Desde esta perspectiva, también se advierte sobre posibles barreras técnicas al comercio y riesgos de inestabilidad normativa, considerando que sería la cuarta modificación en menos de tres años.
 
Un equilibrio entre salud pública y sostenibilidad del sistema
 
El escenario plantea un punto de tensión relevante para el sector salud: cómo equilibrar la necesidad de fortalecer estrategias de prevención (clave en la reducción de carga de enfermedad) con la viabilidad operativa y económica del sistema alimentario.
 
Este debate tiene implicaciones directas en la práctica clínica, especialmente en el abordaje de factores de riesgo modificables, la educación del paciente y la adherencia a recomendaciones nutricionales.
 
Mientras el proyecto continúa en fase de consulta pública, el Invima reiteró su llamado al rigor informativo y a evitar interpretaciones que puedan generar desinformación en un tema donde, subraya, está en juego la salud de la población.


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