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Gestión
NUEVA HOJA DE RUTA
Plan Decenal de Cáncer fija nuevas metas para atención, supervivencia infantil y equidad territorial
La estrategia prioriza prevención, diagnóstico oportuno, redes integradas y cierre de brechas territoriales
Miércoles, 04 de noviembre de 2026, a las 12:48
Carolina Wiesner, directora general del Instituto Nacional de Cancerología

Carolina Wiesner, directora general del Instituto Nacional de Cancerología.


Redacción. Bogotá
Colombia ha puesto en marcha el Plan Decenal para el Control del Cáncer 2026–2035, una estrategia nacional orientada a cambiar el abordaje de la enfermedad desde un modelo predominantemente clínico hacia uno centrado en la gestión del riesgo, prevención, detección temprana, atención oportuna y cuidado integral de las personas.
 
La hoja de ruta plantea como desafíos prioritarios reducir las brechas territoriales de acceso, acortar los tiempos entre la sospecha diagnóstica y el inicio del tratamiento; fortalecer la vigilancia epidemiológica y mejorar la articulación de los sistemas de información para apoyar decisiones de política sanitaria.
 
Entre sus líneas estratégicas se incluyen la prevención de factores de riesgo modificables, la ampliación de programas de tamización, el fortalecimiento de redes oncológicas, la investigación científica, la innovación, el desarrollo del talento humano y una atención que incorpore rehabilitación y soporte oncológico desde etapas tempranas.

En ese sentido, Claudia Lucía Sosa, jefe del Departamento Hemato y Oncología, Banco Multitejidos y Terapias Avanzadas y presidenta de la Asociación Colombiana de Hematología y Oncología, abordo los desafíos en la atención de pacientes adultos, mientras que Marta Piña, coordinadora de la Unidad Funcional de Pediatría Oncológica del INS, y presidenta de la Asociación Colombiana de Hematología y Oncología Pediátrica presentó el capítulo dedicado al cáncer infantil.
 
Cáncer infantil y la meta de 75 por ciento de supervivencia en 2035
 
Uno de los objetivos específicos del Plan es mejorar los resultados en cáncer infantil, con la meta de elevar la supervivencia general del 66 por ciento actual al 75 por ciento para 2035.
 
Para alcanzar este objetivo, la estrategia contempla integrar información de Vigicáncer, registros poblacionales y la Cuenta de Alto Costo, así como establecer mejores indicadores sobre los tiempos que transcurren entre la sospecha clínica, la confirmación diagnóstica y el inicio del tratamiento.
 
También se propone consolidar redes organizadas de atención que permitan trasladar de manera rápida a niños y adolescentes desde los territorios hasta unidades especializadas, además de reducir las barreras que enfrentan las familias para acceder a servicios oncológicos.
 
Prevención y detección temprana ganan peso en la estrategia
 
El Plan prioriza intervenciones sobre factores de riesgo modificables como tabaquismo, consumo de alcohol y alimentación, además de la vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH) y programas de tamización para cáncer de mama, cuello uterino y colorrectal.
 
La estrategia parte de la necesidad de intervenir antes de que la enfermedad llegue a estadios avanzados y de garantizar que las personas con una sospecha diagnóstica puedan avanzar sin demoras innecesarias hacia confirmación y tratamiento. Este cambio implica fortalecer la atención primaria y las redes entre servicios de baja y alta complejidad, especialmente en territorios donde persisten desigualdades de acceso.


Fuente: Observatorio Global de Cáncer GLOBOCAN-IARC.

 
Médicos generales tendrán un papel más activo
 
El Plan reconoce a los médicos generales como actores centrales para mejorar la detección temprana. La propuesta contempla fortalecer sus competencias para identificar signos y síntomas de cáncer y permitir que adopten decisiones oportunas ante una sospecha, reduciendo la dependencia exclusiva de la remisión inmediata a especialistas.
 
La formación específica adquiere importancia debido a que algunos tipos de cáncer aparecen con baja frecuencia en la práctica cotidiana, lo que puede dificultar su reconocimiento temprano. El objetivo es reducir barreras y tiempos de espera mediante una mayor capacidad resolutiva desde los primeros niveles de atención.
 
Soporte oncológico desde la sospecha y no solo al final de la vida
 
Otro cambio conceptual planteado es incorporar el soporte oncológico y los cuidados paliativos desde etapas tempranas, en lugar de reservarlos exclusivamente para fases avanzadas o el final de la vida. El enfoque busca acompañar al paciente y su familia en dimensiones físicas, emocionales y sociales, además de favorecer la adherencia y continuidad dentro del sistema sanitario.
 
El Plan plantea medir no solamente el éxito clínico de los tratamientos, sino también aspectos relacionados con la calidad de vida y bienestar de las personas.
 
Trasplantes y terapias avanzadas entran en la discusión oncológica
 
La estrategia también incorpora el fortalecimiento de los trasplantes y terapias avanzadas como parte del manejo de determinadas enfermedades oncológicas.
 
Según la información presentada durante el lanzamiento, el número de centros de trasplante en Colombia habría pasado de 8 a 32 en los últimos 17 años, aunque persisten desafíos relacionados con tasas de acceso, tiempos de espera y medición de resultados clínicos.
 
Además, se plantea avanzar en proyectos complejos como las terapias CAR-T, que requieren articulación entre oncólogos, hematólogos, unidades de trasplante y otros profesionales especializados.
 
Datos deberán convertirse en decisiones
 
Uno de los ejes transversales del Plan es mejorar el aprovechamiento de la información disponible. La estrategia propone articular registros como Vigicáncer y la Cuenta de Alto Costo, además de otras fuentes clínicas y poblacionales, para identificar brechas, medir oportunidad y evaluar resultados.
 
El desafío, según las conclusiones presentadas, no es únicamente producir más información, sino convertir los datos existentes en conocimiento útil para orientar decisiones y corregir desigualdades en el acceso.
 
Evaluaciones en 2028, 2030 y 2035
 
De acuerdo con Carolina Wiesner, directora general del Instituto Nacional de Cancerología, la implementación del Plan se extenderá hasta 2035 y contará con evaluaciones programadas en 2028, 2030 y 2035. Estos cortes permitirán revisar indicadores relacionados con oportunidad diagnóstica, detección temprana, acceso a tratamientos y capacidad de atención especializada.
 
El reto para el sistema de salud será que la hoja de ruta se traduzca en reducciones reales de tiempos de espera, mayor equidad territorial y continuidad efectiva del tratamiento, y no únicamente en metas programáticas.
 
En este sentido, el Plan Decenal 2026–2035 coloca el control del cáncer como una responsabilidad que requiere articulación entre Estado, aseguradores, prestadores, academia, sociedades científicas y talento humano, con una gestión orientada a resultados y centrada en las personas.
 

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