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Martes, 26 de octubre de 2021
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Profesionales
USO OCUPACIONAL
Estudio revela las consecuencias del uso frecuente del tapabocas por parte de los profesionales de la Salud
La investigación ha evidenciado que los profesionales de la salud y los docentes son los grupos con más afectaciones
Viernes, 27 de agosto de 2021, a las 16:25

Lady Cantor, Fonoaudióloga y magíster en salud de la Universidad Manuela Beltrán.


Karen Juliete Rojas Gaitán. Bogotá
En la Universidad Manuela Beltrán adelantan dos estudios en el área de fonoaudiología, que ha revelado que los profesionales de la salud y los docentes, sufren otras consecuencias de la COVID-19, las cuales tienen que ver con su voz, las cuerdas vocales y la salud comunicativa.
 
Una de las investigaciones ha sido enfocada en el uso ocupacional de la voz, especialmente en profesores de primaria, bachillerato y universidad que, en modalidad virtual, han visto afectada su voz; y otra con personas que trabajan en el área de la Salud durante más de seis horas, a fin de verificar las alteraciones en la salud comunicativa.
 
El estudio se ha efectuado en alianza con ‘La Voz de Argentina’, la Universidad Santo Tomas de Chile y la UMB, con 177 profesores universitarios de esos países, en el que se encontró que la ocurrencia de fatiga vocal es un síntoma frecuente en usuarios, que relacionan su cansancio al final de la jornada laboral, con los problemas de su voz. De hecho, un porcentaje del 25 por ciento de profesores que dictaron clases virtuales y no tenían sintomatología de problemas de voz, empezaron a desarrollarla.
 
En entrevista con EDICIÓN MÉDICA, Lady Cantor, Fonoaudióloga y magíster en salud de la Universidad Manuela Beltrán, ha explicado que “la investigación se llevó a cabo con un maniquí, con características similares a las del cuerpo humano, determinó las implicaciones en la parte del habla, con el uso del tapabocas N95, la mascarilla quirúrgica y el tapabocas de tela. El ejercicio consistía en que de diez palabras que decía el maniquí, la persona que escuchaba debía repetirlas, y dependiendo de cuántas palabras oía correctamente, se podía determinar si entendía todo lo que le decían o solo un 80 o 90 por ciento”.
 
La profesional a ha manifestado que, con la virtualidad se pensó que ese riesgo disminuiría, pero se evidenció que, de manera virtual, los profesores utilizan diademas con audífonos grandes y micrófono. La indagación también ha revelado que la mascarilla de tela tiene un gran impacto en la inteligibilidad del habla.
 
“Esos audífonos lo que hacen es un efecto de oclusión que impide que se monitoree la propia voz y cuando no puedo escucharme lo que tiendo es aumentar el volumen de la voz para tener control de lo que estoy diciendo, así le esté hablándole al computador”, ha recalcado Cantor.
 
Asimismo, “se encontró que los tapabocas de tela están representando mayor afección en este componente porque la persona con la que me estoy comunicando no me entiende, así que instintivamente lo que se hace es tratar de hablar más duro para que desde la perspectiva del común, me entiendan, pero lo que en verdad estoy haciendo es aumentando el volumen, pero no necesariamente mejorando la comprensión de lo que estoy diciendo”, ha asegurado Cantor.
 
Cabe mencionar que, en el segundo estudio han participado 74 profesores de primaria y bachillerato y lograron determinar que así los profesores dicten las clases desde sus casas, la voz se les estaba enfermando.
 
“Encontramos que, incluso en la casa, había condiciones de ruido que implicaban que tuvieran que hablar más fuerte durante sus clases online. Por ejemplo, aparece el señor de los aguacates, las clases de los niños de fondo, el sonido de la olla pitadora, y todos esos aspectos aumentan el ruido y por ende el volumen con el que el profesor debe hablar”, ha añadido Cantor.
 
El objetivo de la indagación es implementar un programa de prevención de la salud vocal en los lugares de trabajo.
 
Si bien es cierto que el tapabocas y el aislamiento social deben seguir implementándose, hay que tener en cuenta otros elementos corporales que ayuden a mejorar la comunicación y disminuir la carga que se le está poniendo a la voz.
 
“Hay algunas recomendaciones básicas, entre las que están disminuir la velocidad al hablar, articular bien las palabras, la comunicación corporal también es importante, siempre que haya la posibilidad de hidratarse hacerlo, ya que si no consumo suficiente agua se me va a resecar la garganta”, ha asegurado Cantor.
 
El dato

La investigación ha escogido a los profesionales de la salud, por ser quienes durante largas jornadas usan el tapabocas N95, la mascarilla quirúrgica o tapabocas de tela, no obstante, los resultados de esta investigación se conocerán dentro de unos tres. “Estamos esperando recoger información de 100 personas que incluye médicos, enfermeras, terapeutas, administrativos y personal de vigilancia”, ha concluido la docente.

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