Edición Médica

Miércoles, 07 de enero de 2026
09:59
Colombia | Ecuador
Profesionales
NUEVAS REGLAS
Riesgos, porcentajes y decisiones clínicas: Estudio advierte sobre los errores al comunicar cifras a los pacientes
Expertos advierten que el uso de términos como raro o común puede inducir errores en la percepción del riesgo y afectar la adherencia terapéutica
Lunes, 05 de enero de 2026, a las 16:55

Estudio propone cinco recomendaciones basadas en evidencia para mejorar la comunicación clínica.


Redacción. Bogotá
La comunicación de información numérica es un componente central de la práctica clínica: orienta decisiones terapéuticas, seguimiento de enfermedades y conversaciones sobre riesgos y beneficios. No obstante, una revisión publicada en JAMA subraya que la forma en que se presentan los números puede marcar la diferencia entre una decisión informada y un malentendido clínicamente relevante, especialmente en pacientes con habilidades numéricas limitadas.
 
El artículo, firmado por Brian J. Zikmund-Fisher, Alistair Thorpe y Angela Fagerlin, ha destacado que solo el 34 por ciento de los adultos en Estados Unidos es capaz de realizar tareas numéricas sencillas, según datos del Programa para la Evaluación Internacional de Competencias de Adultos. Esta limitación se asocia, además, con bajos niveles de alfabetización y escolaridad, lo que refuerza el reto para los profesionales de la salud al momento de comunicar riesgos, probabilidades y resultados esperados.
 
Cinco recomendaciones clave para la práctica clínica
 
A partir de revisiones sistemáticas y estudios experimentales, los autores han planteado cinco principios para mejorar la comprensión de los números médicos por parte de los pacientes:
 
- Usar números en lugar de términos verbales de probabilidad: Expresiones como “raro” o “común” se interpretan de manera muy variable. La evidencia muestra que estos términos tienden a sobredimensionar la percepción del riesgo frente a cifras concretas. Decir que un evento ocurre en el 4 por ciento de los casos no es equivalente a calificarlo como “poco frecuente”.
 
- Mantener denominadores consistentes: Presentar riesgos como “1 en X” dificulta la comparación y suele aumentar la percepción del peligro. Formatos con denominadores constantes, porcentajes o tasas por 1.000 personas, facilitan la interpretación y reducen errores en la comparación de riesgos.
 
- Priorizar diferencias absolutas sobre relativas: Las reducciones relativas del riesgo suelen magnificar la percepción de beneficio. En contraste, las diferencias absolutas permiten a los pacientes comprender mejor cuánto cambia realmente su probabilidad de enfermar o beneficiarse de una intervención. Por ejemplo, pasar de un 15 a un 7 por ciento es más informativo que afirmar que “el riesgo se reduce a la mitad”.
 
- Utilizar representaciones visuales de parte a todo: Gráficos que muestran numerador y denominador, como matrices de iconos o barras apiladas, ofrecen una visión más precisa del riesgo que aquellos que solo destacan el evento adverso o el beneficio, evitando interpretaciones exageradas.
 
- Proporcionar contexto clínico a cifras desconocidas: Valores como biomarcadores o resultados de laboratorio deben acompañarse de umbrales de referencia, rangos de normalidad y puntos de acción clínica. Esto ayuda a los pacientes a dimensionar la relevancia real de sus resultados y reduce preocupaciones innecesarias.
 

Implicaciones para la atención centrada en el paciente
 
El análisis también ha alertado que muchas guías clínicas continúan presentando beneficios en términos de riesgo relativo y daños en términos absolutos, una práctica que puede distorsionar la percepción del balance beneficio–riesgo. Para los autores, avanzar hacia una comunicación numérica más transparente y consistente es fundamental para fortalecer la toma de decisiones compartidas y el enfoque de atención centrada en el paciente.
 
“Más allá de transmitir cifras exactas, se trata de ayudar a los pacientes a comprender qué significan esos números para su salud y sus decisiones”, han concluido los investigadores.
 
La revisión refuerza así un mensaje clave para los profesionales de la salud: comunicar bien los números no es un detalle técnico, sino una herramienta clínica esencial para mejorar la comprensión, la confianza y la calidad de la atención.


Política de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para recopilar información que ayuda a optimizar su visita. Las cookies no se utilizan para recoger información de carácter personal. Usted puede permitir su uso o rechazarlo, también puede cambiar su configuración siempre que lo desee. Al continuar con la navegación entendemos que se acepta nuestra Política de cookies.