SUBREGISTRO DE CASOS
Día Internacional contra el Dengue: expertos piden pasar de la reacción a la anticipación de los brotes
Un estudio advierte que el dengue podría estar subregistrado hasta 25 veces en Colombia y otros países de América Latina
Miércoles, 26 de agosto de 2026, a las 13:19
Las cifras oficiales podrían mostrar solo una fracción de la transmisión real.
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Redacción. Bogotá
Este 26 de agosto,
Día Internacional contra el Dengue, la magnitud real de la enfermedad vuelve a estar en el centro de la discusión sanitaria regional. La fecha busca generar conciencia sobre la prevención y el control del dengue, una enfermedad transmitida principalmente por el
mosquito Aedes aegypti que continúa representando un desafío para los sistemas de salud de América Latina.
En este contexto, un estudio publicado en la
revista científica Vaccines advierte que la
incidencia real del dengue podría ser entre
10 y 25 veces superior a la registrada oficialmente en países como Colombia, Brasil y México. El hallazgo pone el foco no solo en la transmisión del virus, sino también en las limitaciones de los mecanismos actuales para identificar y contabilizar todos los casos.
El estudio, titulado
Bridging the Gaps in Dengue Control in Latin America: Multisectoral Strategies from an Expert Panel, fue desarrollado por el Latin America Dengue Task Force, un grupo multidisciplinario de expertos en epidemiología, salud pública, atención clínica, vigilancia, vacunación, entomología y políticas públicas de distintos países de la región, incluido Colombia.
Según el documento, hasta 82 por ciento de las personas con una primera infección y cerca del 60 por ciento de quienes presentan una segunda infección pueden ser asintomáticas. Además,
hasta 70 por ciento de los pacientes sintomáticos no consulta o se automedica, por lo que una proporción de las infecciones queda fuera de los sistemas de vigilancia.
Colombia supera los 68.500 casos
El escenario regional mantiene una carga significativa. Hasta la semana epidemiológica 29 de 2026, las Américas habían notificado
1.400.481 casos sospechosos y 396 fallecimientos, según la OPS.
En Colombia, el INS registra más de 68.500 casos acumulados de dengue en 2026. Los menores de edad y adolescentes concentran una parte importante de los casos, mientras
Meta, Bolívar, Cesar y Magdalena figuran entre los territorios con mayor afectación.
Aunque el país presenta una
disminución frente al mismo periodo de 2025, persisten territorios en situación de brote, lo que evidencia la necesidad de mantener capacidades de vigilancia y respuesta.
Expertos plantean seis prioridades
El panel propone una respuesta que trascienda el control tradicional del mosquito y prioriza:
- Fortalecer la vigilancia epidemiológica y reducir el subregistro.
- Modernizar el control vectorial, incorporando nuevas herramientas y gestión ambiental.
- Ampliar las estrategias de prevención, incluida la vacunación basada en evidencia.
- Fortalecer los servicios de salud para responder durante los picos de transmisión.
- Incorporar variables climáticas como temperatura, lluvias y humedad para anticipar brotes.
- Incrementar la participación comunitaria en las acciones de prevención.
Del control del mosquito a una estrategia multisectorial
El principal planteamiento del panel es que el dengue debe dejar de abordarse exclusivamente como un problema de control vectorial. La transmisión está condicionada por factores epidemiológicos, ambientales, climáticos, sociales y relacionados con la capacidad de respuesta de los servicios de Salud.
En este sentido, mejorar la vigilancia no solo significa contar más casos, sino reducir los puntos ciegos que impiden conocer oportunamente la verdadera dinámica de transmisión. De igual manera, fortalecer la atención clínica requiere anticipar los incrementos de demanda y garantizar que los servicios puedan responder durante los picos epidémicos.
Para Colombia, el desafío consiste en articular estas dimensiones con la vigilancia territorial y la capacidad de respuesta del sistema sanitario, particularmente en los departamentos donde persisten escenarios de brote.
El estudio plantea así un cambio de enfoque: pasar de reaccionar ante los casos a anticipar dónde y cuándo aumentará el riesgo, mediante la integración de vigilancia epidemiológica, información climática, control vectorial, vacunación, servicios de salud y participación comunitaria.