ESTRATEGIA REGIONAL
OPS busca reducir 5,5% las muertes por suicidio en las Américas para 2031
La atención primaria se ha convertido en uno de los principales ejes de la estrategia regional
Jueves, 10 de septiembre de 2026, a las 15:12
Américas es la única región de la OMS donde las tasas de suicidio han aumentado en dos décadas.
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Redacción. Bogotá
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha presentado los avances del primer año de su Iniciativa Regional para la Prevención del Suicidio, una estrategia que ha buscado fortalecer la capacidad de los países de las Américas para identificar personas en riesgo, mejorar la vigilancia e integrar progresivamente la prevención de las conductas suicidas en la atención primaria de salud.
La iniciativa ha cobrado especial relevancia debido a que las Américas se han mantenido como la única región de la Organización Mundial de la Salud (OMS) donde las tasas de suicidio han aumentado durante las últimas dos décadas. En 2021, aproximadamente 100.760 personas han muerto por esta causa en la región, según los datos presentados por la OPS.
“El suicidio sigue siendo un importante desafío de salud pública en las Américas y exige una acción sostenida”, ha señalado el director de la OPS, Jarbas Barbosa, quien ha destacado la necesidad de mejorar los sistemas de salud, la disponibilidad de información y la coordinación entre sectores.
Más de 2.400 profesionales han recibido capacitación
Durante su primer año, la iniciativa ha priorizado la formación del talento humano sanitario, el desarrollo de mecanismos de vigilancia, la coordinación entre los niveles nacional y subnacional y la mejora de la respuesta frente a situaciones de crisis.
A través del Campus Virtual de Salud Pública de la OPS, más de 2.400 profesionales de atención primaria han completado una capacitación para la identificación, manejo y derivación de personas con riesgo de suicidio y autolesión.
El fortalecimiento de estas competencias ha sido considerado estratégico debido al papel del primer nivel como punto de contacto para personas que experimentan problemas de salud mental. La identificación temprana puede facilitar la valoración del riesgo y la conexión con servicios especializados y redes de apoyo.
La estrategia, basada en la guía LIVE LIFE de la OMS, también ha promovido acciones dirigidas a fortalecer la gobernanza y los sistemas de vigilancia, reducir el estigma y abordar factores asociados con las conductas suicidas.
Los avances se han producido en medio de importantes brechas estructurales. Según el Atlas de Salud Mental de las Américas citado por la OPS, los países de la región han destinado una mediana de apenas el 3 por ciento del gasto público en salud a la salud mental.
Asimismo, se ha reportado una mediana regional de 14,9 trabajadores de salud mental por cada 100.000 habitantes, con diferencias importantes entre las subregiones y persistencia de barreras para acceder a los servicios, especialmente en el primer nivel de atención.
Ante este escenario, la OPS ha trabajado en nuevas orientaciones para apoyar la elaboración y actualización de los planes nacionales de prevención y ampliar el uso de la telesalud aplicada a salud mental. También ha impulsado, junto con gobiernos y organizaciones internacionales, intervenciones dirigidas a reducir el acceso a plaguicidas utilizados como medio para el suicidio en algunos contextos.
Estrategia proyecta llegar a 21,9 millones de personas
Durante los tres años previstos para su implementación, la iniciativa ha establecido como objetivo fortalecer la capacidad de respuesta de más de 6.800 establecimientos de atención primaria y ampliar la cobertura de servicios de prevención a aproximadamente 21,9 millones de personas en las Américas.
Además, la estrategia ha planteado contribuir a una reducción del 5,5 por ciento de las muertes por suicidio para 2031. De alcanzarse esta meta, la OPS ha estimado que podrían salvarse cerca de 12.000 vidas en la región.
El primer año también ha dejado como principales lecciones la necesidad de liderazgo gubernamental, coordinación intersectorial y sistemas de información capaces de identificar oportunamente los territorios y poblaciones en los que están aumentando los riesgos.
“Una prevención eficaz del suicidio debe integrarse en los sistemas que las personas ya utilizan, desde la atención primaria de salud y los servicios comunitarios hasta la vigilancia y la respuesta ante situaciones de crisis”, ha explicado Renato Oliveira, jefe de la Unidad de Salud Mental y Uso de Sustancias de la OPS.
Segundo año pondrá el foco en vigilancia y atención primaria
Para el segundo año, la OPS ha previsto continuar apoyando a los países en la consolidación de sus estrategias nacionales, mejorar la identificación y vigilancia de los intentos de suicidio y avanzar en una integración más sistemática de la salud mental dentro de la atención primaria.
También se ha proyectado ampliar el apoyo comunitario, mejorar la atención a las personas afectadas por el suicidio y promover una comunicación responsable que contribuya a reducir el estigma.
Impacto para el ejercicio clínico
Para los profesionales que trabajan en el primer nivel, la estrategia ha reforzado el papel de la detección temprana, valoración inicial del riesgo, derivación y continuidad asistencial dentro de la prevención del suicidio.
El desafío para Colombia y el resto de la región estará en traducir la capacitación del talento humano y los planes nacionales en capacidad efectiva de respuesta. En este escenario, integrar la prevención del suicidio a la atención primaria permitirá avanzar desde una respuesta centrada en las crisis hacia la identificación anticipada de las personas en riesgo y su vinculación oportuna con los servicios de salud mental.