ENCUENTRO EN COLOMBIA
A, B, C en el tratamiento del dolor ¿Cómo decidir el enfoque del tratamiento? Diferencias entre moléculas originales y genéricos
La clave en el manejo del dolor está en el uso racional y escalonado de tratamientos, y en considerar el abordaje mutimodal
Se analizó la individualización del manejo del dolor.
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Redacción. Bogotá
La toma de decisiones clínicas informadas sobre el manejo del dolor y el uso de medicamentos originales y genéricos exige un enfoque médico sólido. Por ello, en Colombia, en la ciudad de Bogotá, se ha realizado el encuentro
‘Misión Dolor Cero’, donde se ha subrayado la importancia de que médicos trabajen con información clara y basada en evidencia para seleccionar opciones de tratamiento efectivas, seguras y asequibles, sin perder de vista la individualización del manejo del dolor.
Este encuentro organizado por Opella tuvo como objetivo generar un espacio académico centrado en la actualización científica e intercambio de experiencias clínicas entre profesionales de la salud de Latinoamérica, que permitiera disminuir brechas en el abordaje del dolor, manejo integral y variabilidad en la práctica clínica, abordando temas de interés como uso racional de medicamentos y equivalencia terapéutica entre moléculas originales y genéricas, entre otros, al tiempo que se adoptan estrategias analgésicas multimodales basadas en evidencia, que hoy son competencias indispensables para garantizar la seguridad del paciente, la eficacia del tratamiento y la calidad de la atención en salud.
¿Cuáles son las diferencias relevantes entre medicamentos originales y genéricos?
En el evento, los expertos
Dr. Ubier Gómez, Farmacólogo y Toxicólogo; y
Dr. Jaime Pantoja, Farmacólogo, han explicado algunos conceptos clave que le permitan a los profesionales apoyar su decisión clínica al momento de la selección del tratamiento que maximice el efecto terapéutico con el menor riesgo de efectos adversos para el paciente:
Bioequivalencia: los medicamentos genéricos deben demostrar equivalencia en Cmax (concentración máxima que alcanza en sangre), Tmax (tiempo que tarda en alcanzarla) y AUC (cantidad total que el cuerpo absorbe) respecto al original, asegurando resultados terapéuticos comparables cuando se administra en las mismas condiciones.
Estos parámetros permiten analizar las fases de absorción, distribución y eliminación, y verificar que el medicamento se mantenga dentro de la ventana terapéutica, es decir, entre la concentración mínima efectiva y la concentración mínima tóxica.
Un medicamento genérico se comercializa bajo la Denominación Común Internacional (DCI) del principio activo y debe demostrar bioequivalencia frente al original. Los medicamentos multifuente pueden ser equivalentes farmacéuticos, pero no necesariamente equivalentes terapéuticos.
Adicional, Gómez y Pantoja han diferenciado varios conceptos claves:
-Equivalencia química: misma cantidad del mismo principio activo, aunque puedan cambiar los excipientes.
-Equivalencia farmacéutica: medicamentos que contienen idénticas cantidades de principio activo en la misma forma química y misma forma farmacéutica, cumpliendo estándares de calidad.
-Equivalencia terapéutica: mismo principio activo que produce el mismo efecto farmacológico, bioequivalencia demostrada y potencial similar de efectos adversos.
El punto central es que la bioequivalencia garantiza similitud en la biodisponibilidad dentro de rangos regulatorios aceptados, pero no evalúa directamente todos los desenlaces clínicos en la práctica real.
Aunque los estudios demuestran comparabilidad farmacocinética, en la práctica pueden influir otros factores como los excipientes, la variabilidad individual, el contexto clínico del paciente, la percepción del medicamento y la adherencia.
En conclusión, la bioequivalencia es un estándar regulatorio sólido que asegura similitud en absorción y exposición al fármaco, pero la decisión clínica puede requerir considerar elementos adicionales relacionados con seguridad, experiencia del paciente y juicio médico.
La importancia del manejo del dolor
En su ponencia sobre el ‘Manejo multimodal del dolor’, la Dra. Marixa Guerrero sostuvo que el abordaje del dolor constituye un eje central de la atención en salud, al concebirse como un proceso clínico, profesional e institucional.
Se ha subrayado que la analgesia multimodal, basada en evidencia y en el uso racional de medicamentos, no solo mejora el control del dolor, sino que reduce complicaciones, facilita la rehabilitación y promueve una atención más segura y equitativa.
Guerrero ha aclarado que la analgesia multimodal “no consiste en dar más medicamentos ni en combinar fármacos de la misma familia para potenciar efectos”. Más bien se refiere al uso “simultáneo de diferentes clases de analgésicos que actúan sobre distintos mecanismos del procesamiento del dolor”.
La especialista ha recordado que este enfoque fue descrito por Kehlet y Dahl en 1993 como una estrategia racional para optimizar el manejo del dolor postoperatorio. Su fundamento radica en generar sinergia terapéutica al intervenir múltiples vías neurobiológicas, lo que permite reducir dosis individuales y minimizar efectos adversos.
En la ponencia se ha expuesto que los objetivos prácticos de la multimodalidad son: lograr un control más efectivo y sostenido del dolor; potenciar el efecto de medicamentos no opioides; disminuir la necesidad de opioides fuertes; reducir la incidencia de efectos adversos relacionados con altas dosis de un solo fármaco; favorecer la movilización temprana y la rehabilitación; y optimizar tiempos de hospitalización y la eficiencia institucional.
Guerrero ha recordado que, a lo largo de las últimas cinco décadas, la innovación farmacológica ha sido más notable en vías de administración (transdérmica, intranasal, transmucosa, sublingual) que en la aparición de moléculas radicalmente nuevas.
El gran desafío, ha subrayado, es el uso racional, combinado y basado en evidencia de las herramientas disponibles. “Ningún medicamento cumple todas las características necesarias para tratar el dolor, lo que explica la necesidad de estrategias combinadas para optimizar resultados y minimizar riesgos.”
Dipirona: evidencia, eficacia y seguridad en la analgesia multimodal
En otra de las exposiciones, la Dra. Soledad Raña ha presentado una visión detallada de la Dipirona, destacando su acción farmacológica multicomponente, su eficacia en dolor postoperatorio y dolor visceral.
La especialista ha subrayado que el efecto del fármaco se apoya en una combinación de mecanismos que actúan de forma complementaria. Se señalan al menos cuatro procesos: la inhibición de la síntesis de prostaglandinas a nivel central, la modulación de vías descendentes inhibitorias del dolor, la participación en mecanismos endocannabinoides y la posible acción sobre el sistema opioide endógeno.
A partir de esa multiplicidad de acciones, la Dipirona puede explicar su eficacia en dolor nociceptivo y, especialmente, en dolor visceral, escenarios en los que otros analgésicos a veces muestran menor rendimiento clínico.
En palabras de Guerrero, “la Dipirona no actúa únicamente como un analgésico periférico clásico; su efecto analgésico es el resultado de varios mecanismos complementarios” y su versatilidad se refleja en las vías de administración disponibles: intravenosa, intramuscular y oral, facilitando su integración en protocolos hospitalarios.
Finalmente, ha informado que en el intraoperatorio o postoperatorio inmediato, el fármaco puede potenciar el control analgésico cuando se utiliza en combinación con técnicas de anestesia regional. Esta sinergia puede permitir un mayor grado de analgesia con una menor dosis de otros fármacos, lo que podría traducirse en menores efectos adversos.
¿Cómo abordar uno de los dolores más comunes, el abdominal?
En este evento el Doctor Juan Federico Garzón ha compartido evidencia científica sobre el manejo del dolor abdominal, uno de los motivos más comunes de evaluación médica.
El dolor abdominal, que va desde un cuadro benigno autolimitado hasta una emergencia quirúrgica potencialmente fatal, tiene una “frecuencia rutinaria”, representando aproximadamente el 10 por ciento de las consultas en servicios de emergencias. Por esta razón, su manejo exige un enfoque dinámico, escalonado y guiado por sospecha clínica.
En este contexto, se ha recomendado integrar en la práctica médica diaria una historia clínica detallada, un examen físico cuidadoso, uso racional de imagenología y que se proporcione un tratamiento analgésico oportuno.
En emergencias, por ejemplo, más del 60 por ciento de los casos corresponden a dolor abdominal no específico, sin causa estructural evidente en la evaluación inicial. Por lo tanto, el desafío radica en distinguir oportunamente estos cuadros sin sobrediagnosticar ni sobreutilizar estudios.
En cuanto a dolor recurrente, que se define con 2 o más episodios en 12 meses, se ha precisado que más del 50 por ciento de pacientes no obtienen un diagnóstico específico, causando que una afectación en la calidad de vida de manera progresiva. Por lo que, es fundamental reevaluar el diagnóstico antes de repetir imagenología.
Asimismo, se ha explicado que el dolor funcional es cuando no existe enfermedad orgánica, metabólica o infecciosa demostrable. Este se puede presentar como dolor funcional aislado (≥6 meses) o asociado a síndrome de intestino irritable. Por este motivo, es clave abordarlo con el enfoque intestino-cerebro, en donde los antiespasmódicos adquieren un rol principal en el manejo del dolor tipo cólico funcional.
Finalmente, con relación al dolor abdominal en niños, el Dr. Garzon ha aconsejado tener protocolos claros y un abordaje diferenciado, así como evitar sobrediagnóstico y recordar que el tratamiento analgésico oportuno no compromete la precisión diagnóstica.
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