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DECISIÓN PREMATURA
Impuestos saludables bajo revisión: Asocepic plantea cuatro medidas antes de modificar la política
Un proyecto presentado en el Congreso busca eliminar los gravámenes a bebidas azucaradas y ultraprocesados
Jueves, 27 de agosto de 2026, a las 13:32

Se reabre el debate sobre los impuestos saludables en medio de la carga de enfermedades crónicas.


Redacción. Bogotá
El debate sobre la permanencia de los impuestos saludables en Colombia ha vuelto al Congreso de la República tras la presentación de un proyecto de ley impulsado por los representantes a la Cámara Daniel Briceño, del Centro Democrático, y Carol Borda, de Salvación Nacional, que propone desmontar los gravámenes aplicados a las bebidas azucaradas y a determinados alimentos ultraprocesados.

La iniciativa plantea eliminar una política fiscal introducida mediante la Ley 2277 de 2022, que estableció impuestos orientados a productos asociados con factores de riesgo para enfermedades crónicas no transmisibles. El paquete regulatorio implementado por Colombia también incorporó el etiquetado frontal de advertencia, mediante octágonos que informan sobre contenidos elevados de azúcares, sodio y grasas saturadas.

Los promotores del proyecto argumentan que estos gravámenes han incrementado el precio de productos de consumo habitual y generado impactos sobre pequeños comerciantes, tenderos y panaderías. También cuestionan que, después de dos años de implementación, no existiría evidencia suficiente de un impacto directo sobre los indicadores de salud de la población.

Frente a esta posición, la Asociación de Epidemiología de Colombia (Asocepic) ha solicitado que la discusión legislativa se sustente en evidencia científica y advirtió que eliminar la política en esta etapa podría ser prematuro.

Uno de los principales puntos planteados por el gremio es la necesidad de diferenciar entre resultados intermedios y desenlaces finales de salud.

Hasta ahora, Colombia no cuenta con una evaluación integral que permita determinar si los impuestos y el etiquetado frontal implementados desde 2022 han generado cambios directos en indicadores como obesidad, diabetes, enfermedad cardiovascular o mortalidad. Sin embargo, la asociación sostiene que esto no equivale a afirmar que la política carezca de evidencia científica.

La cadena causal que sustenta estas intervenciones comienza con modificaciones en los precios y en la información disponible para los consumidores, continúa con cambios en las decisiones de compra y consumo y puede posteriormente traducirse en modificaciones en factores de riesgo y, con el tiempo, en desenlaces de salud.

De acuerdo con Asocepic, la evidencia internacional ya ha documentado efectos sobre varias de estas etapas intermedias. “Los impuestos saludables y el etiquetado reducen la compra y el consumo de productos no saludables, con efectos favorables esperables en salud”, sostuvo la asociación en su pronunciamiento.

Chile, México y Perú muestran cambios en consumo

La experiencia de otros países latinoamericanos constituye uno de los principales argumentos de la comunidad científica. En Chile, país que implementó desde 2016 un paquete que combina impuestos y etiquetado frontal, diferentes investigaciones han encontrado modificaciones en los patrones de compra. Entre los resultados citados por Asocepic se encuentra una reducción de 8,3 por ciento en las calorías adquiridas y de 20 por ciento en el azúcar proveniente de determinados productos.

La política también habría generado incentivos para la reformulación de productos, debido a que los fabricantes modificaron determinadas composiciones para evitar la presencia de sellos de advertencia.
En México, investigaciones recientes han identificado cambios en las decisiones de compra asociados con el etiquetado. Según la evidencia citada por la asociación, cerca de cuatro de cada diez personas reportaron comprar menos productos considerados no saludables después de la implementación de los sellos.

También se ha documentado reformulación de productos para evitar las advertencias frontales. En Perú, estudios han encontrado niveles importantes de reconocimiento y comprensión del etiquetado frontal, así como utilización de esta información durante las decisiones de compra.

Colombia también comienza a generar evidencia propia. Investigaciones recientes han identificado que la presencia de los octágonos puede modificar la percepción del consumidor frente al producto y favorecer decisiones de compra más informadas.

¿Qué ocurre con la obesidad y las enfermedades crónicas?

La principal controversia científica se encuentra en este punto. Los efectos sobre obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular requieren periodos de seguimiento más prolongados para poder establecer relaciones causales con suficiente robustez. Por esta razón, una parte importante de la evidencia inicial proviene de estudios de modelación que proyectan los posibles efectos de estas políticas sobre la salud poblacional.

En los últimos años, sin embargo, han comenzado a publicarse estudios observacionales y cuasiexperimentales con datos del mundo real. Asocepic señala que investigaciones realizadas en diferentes países han identificado reducciones o desaceleraciones en tendencias relacionadas con sobrepeso, obesidad y diabetes.

La asociación considera que este cuerpo de evidencia todavía está en desarrollo, pero advierte que está creciendo rápidamente. En Colombia, el escenario es diferente: aún no ha transcurrido suficiente tiempo desde la implementación del paquete regulatorio para medir integralmente sus efectos sobre los desenlaces finales.

Por ello, Asocepic considera que desmontar la política después de aproximadamente dos años impediría realizar una evaluación de largo plazo de sus potenciales beneficios sanitarios.

El debate también involucra a los tenderos

Uno de los argumentos centrales para desmontar los impuestos saludables está relacionado con su supuesto impacto sobre pequeños comerciantes. Asocepic ha cuestionado que este argumento se utilice sin evidencia que permita establecer una relación causal entre el impuesto y una eventual pérdida generalizada de establecimientos comerciales.

La asociación cita datos del DANE según los cuales el número de micronegocios aumentó 4,7 por ciento entre 2024 y 2025, mientras que las ventas del comercio minorista formal pasaron de 5,7 billones a 10,6 billones de pesos entre 2019 y 2025.

Sin embargo, estos datos, por sí solos, tampoco permiten determinar el efecto específico del impuesto sobre los ingresos de tenderos y pequeños comerciantes. Por ello, Asocepic plantea que cualquier conclusión sobre este impacto debe sustentarse en estudios con metodología verificable, periodo de análisis definido y fuentes públicas.

El debate, en consecuencia, no debería reducirse a establecer si el impuesto “afecta” o “no afecta” al comercio, sino a cuantificar su impacto económico real, identificar sobre quién recae y contrastarlo con los beneficios sanitarios esperados.

Asocepic pide cuatro acciones antes de desmontar la política
Ante la iniciativa legislativa, la asociación propone mantener la discusión abierta, pero con una agenda de evaluación y generación de evidencia.


1. Evaluar los efectos con datos colombianos: Asocepic plantea realizar una evaluación independiente y rigurosa de los resultados que ya pueden medirse: cambios en compras, consumo, sustitución y reformulación de productos. Los efectos sobre obesidad, diabetes, enfermedad cardiovascular y mortalidad deberían continuar bajo seguimiento a mediano y largo plazo.

2. Medir el impacto sobre los pequeños comerciantes: la asociación propone que las afirmaciones sobre posibles afectaciones a tenderos y otros comerciantes sean contrastadas con datos oficiales y estudios académicos que permitan establecer la magnitud real del efecto.

3. Actualizar la información nutricional del país: otro de los puntos señalados es la necesidad de actualizar la Encuesta Nacional de Situación Nutricional (ENSIN). Asocepic advierte que la última ENSIN disponible corresponde a 2015, por lo que Colombia está evaluando una política implementada en 2022 utilizando información epidemiológica y nutricional recolectada más de una década atrás.

La asociación propone actualizar la encuesta e incorporar preguntas específicas sobre el consumo de bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados.

4. Transparentar el uso de los recursos recaudados: finalmente, ASOCEPIC solicita al Ministerio de Salud y Protección Social hacer pública la información relacionada con la destinación de los recursos provenientes de los impuestos saludables.


Para la organización, la transparencia sobre estos recursos resulta fundamental para evaluar la política y demostrar su eventual contribución al financiamiento de acciones de salud pública.

Una política que no sustituye las demás intervenciones

La discusión sobre los impuestos saludables ocurre en un contexto de creciente carga de enfermedades crónicas no transmisibles, entre ellas obesidad, diabetes, hipertensión y enfermedad cardiovascular.

Asocepic enfatiza que los impuestos y el etiquetado frontal no constituyen una solución aislada ni sustituyen una política integral de alimentación saludable. Su función es modificar el entorno de consumo y complementar otras intervenciones de promoción de la salud, regulación, educación y prevención.

Desde esta perspectiva, el debate legislativo plantea una cuestión central para la política sanitaria: ¿es conveniente eliminar una intervención antes de contar con suficiente tiempo y datos para evaluar sus efectos de largo plazo?

La comunidad científica sostiene que Colombia ya dispone de evidencia sobre algunos resultados intermedios, mientras continúa acumulándose información sobre los desenlaces finales.

Por ello, Asocepic ha invitado a los representantes Carol Borda y Daniel Briceño a revisar conjuntamente la evidencia científica antes de avanzar con el desmonte de la medida.

El futuro de los impuestos saludables dependerá ahora no solo de la discusión sobre su impacto económico, sino de la capacidad del Congreso y del sector salud para contrastar costos, efectos sanitarios, evidencia internacional y resultados colombianos antes de modificar una política diseñada para intervenir uno de los principales factores de riesgo de las enfermedades no transmisibles.


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