Sociedades científicas proponen usar guías clínicas para reducir ineficiencias en salud
Durante el Congreso de ACESI, la ACSC ha planteado fortalecer la práctica clínica a través de guías basadas en evidencia
Jaime Alberto González Díaz, presidente de la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas (ACSC).
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Redacción. Bogotá
La aplicación sistemática del conocimiento científico en la toma de decisiones clínicas debe ocupar un lugar central en la discusión sobre eficiencia y calidad del sistema de salud colombiano. Ese fue uno de los principales planteamientos expuestos por Jaime Alberto González Díaz, presidente de la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas (ACSC), durante la XXI edición del Congreso de ACESI “Acción por la salud de todos”.
Durante el encuentro, el dirigente gremial presentó la conferencia “Manejo de ineficiencias mediante la aplicación de guías de práctica clínica”, en la que abordó el papel que pueden desempeñar las sociedades científicas frente a uno de los desafíos estructurales del sistema: mejorar los resultados de la atención sin desvincular la práctica médica de la evidencia disponible y del uso responsable de los recursos.
González Díaz sostuvo que el compromiso de las sociedades científicas con el Gobierno Nacional debe traducirse en una hoja de ruta que permita llevar el conocimiento científico a la toma de decisiones, fortalecer la práctica clínica y contribuir a una mayor eficiencia del sistema.
Guías de práctica clínica: de la evidencia a la eficiencia
Para la ACSC, la oportunidad y el acceso a los servicios no constituyen por sí solos indicadores suficientes de una atención de calidad. El reto también implica que las decisiones clínicas estén sustentadas en evidencia y orientadas hacia mejores resultados para los pacientes.
En este contexto, las guías de práctica clínica (GPC) adquieren relevancia como instrumentos para estandarizar decisiones basadas en evidencia, reducir variaciones injustificadas en la práctica y contribuir a disminuir intervenciones de bajo valor o potencialmente innecesarias.
“Las guías de práctica clínica son una herramienta clave para reducir ineficiencias y fortalecer la calidad de la atención en salud”, ha afirmado González Díaz.
El planteamiento ubica a las sociedades científicas en una posición estratégica: no solamente como referentes académicos de las diferentes especialidades, sino como actores capaces de contribuir a la construcción y actualización de criterios técnicos para la atención sanitaria.
Inteligencia artificial y evaluación de tecnologías entran en la agenda
La discusión no se limitó a las guías clínicas. Durante su intervención, el presidente de la ACSC también señaló la importancia de analizar inteligencia artificial, evaluación de tecnologías sanitarias, criterios de valor y desperdicios en salud como componentes de una estrategia integral para enfrentar las ineficiencias.
La incorporación de nuevas tecnologías plantea, en este sentido, un desafío que trasciende su disponibilidad. Para el gremio científico, el análisis debe considerar su utilidad clínica, impacto sobre los resultados en salud y aporte al ejercicio profesional.
“Actualmente, el papel de las sociedades científicas se debe reflejar también en el análisis continuo de las nuevas tecnologías y herramientas para el desarrollo del ejercicio médico que le permita a todo el Talento Humano en Salud ser más eficiente”, ha agregadoGonzález Díaz.
La perspectiva resulta especialmente relevante en un escenario de transformación tecnológica acelerada, en el que herramientas como la inteligencia artificial comienzan a incorporarse a procesos de diagnóstico, apoyo a la decisión clínica, gestión de información y seguimiento de pacientes. El desafío para el sistema será determinar cuándo estas tecnologías agregan valor y bajo qué condiciones su adopción resulta clínica y económicamente justificable.
Autorregulación profesional y responsabilidad sobre el uso de recursos
Los planteamientos de la ACSC fueron enmarcados por González Díaz en el principio de autorregulación profesional contemplado en la Ley Estatutaria de Salud, entendido como parte de la responsabilidad del Talento Humano en Salud frente al ejercicio de la profesión y a la calidad de la atención.
Desde esta perspectiva, abordar los desperdicios y las ineficiencias no supone únicamente una discusión financiera. También involucra la capacidad del sector para orientar las decisiones clínicas hacia intervenciones que aporten valor al paciente, reduzcan prácticas innecesarias y favorezcan mejores resultados.
El desafío consiste, por tanto, en equilibrar autonomía profesional, evidencia científica, seguridad del paciente, pertinencia clínica y sostenibilidad del sistema, evitando que la búsqueda de eficiencia se reduzca exclusivamente a criterios de contención del gasto.
Red hospitalaria pública y territorios, protagonistas de la agenda 2026-2030
La discusión sobre eficiencia y calidad también estuvo presente en el Gran Conversatorio Nacional “La salud que Colombia necesita. Construyendo la agenda en salud país 2026-2030 desde la red hospitalaria pública”, desarrollado durante el Congreso de ACESI y moderado por González Díaz.
El espacio reunió diferentes voces del sector para analizar los desafíos actuales del sistema y recoger perspectivas dirigidas a la construcción de una agenda nacional de salud para el periodo 2026-2030, con especial énfasis en la red hospitalaria pública y las particularidades de los territorios.
La inclusión de estos actores resulta determinante en una agenda de transformación del sistema, debido a que las decisiones sobre modelos de atención, tecnologías, talento humano y gestión de recursos deben considerar las condiciones reales de prestación de servicios en los diferentes territorios del país.
En este escenario, la participación de las sociedades científicas plantea una discusión que va más allá de la formulación de recomendaciones clínicas: su conocimiento especializado puede contribuir a conectar la evidencia científica con las decisiones de política sanitaria y con las necesidades concretas de los servicios de salud.
El mensaje de la ACSC apunta así a una premisa central: mejorar la eficiencia del sistema no depende únicamente de disponer de mayores recursos, sino también de utilizarlos con mayor pertinencia, evidencia y capacidad de generar valor en salud. Para las sociedades científicas, las guías de práctica clínica, la evaluación de tecnologías, la inteligencia artificial y la autorregulación profesional forman parte de las herramientas que deberán incorporarse a esa discusión durante los próximos años.