CEPI y la OPS reforzaron la regulación y la farmacovigilancia para acelerar vacunas seguras en América
Se busca fortalecer la capacidad para evaluar, aprobar y monitorear con mayor agilidad durante los brotes epidémicos
Se contemplaron acciones regulatorias basadas en la convergencia y la colaboración.
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Redacción. Bogotá
La Coalición para las Innovaciones en la Preparación ante Epidemias (CEPI) y la Organización Panamericana de la Salud OPS han firmado y ampliaron una serie de
acuerdos de cooperación que apoyan el fortalecimiento de la regulación de vacunas y la vigilancia de su seguridad en los países de América.
Según ha informado OPS, el propósito fue
reforzar la capacidad regional para evaluar, aprobar y monitorear vacunas con mayor agilidad durante los brotes epidémicos, sin comprometer la supervisión ni la vigilancia activa.
Los nuevos acuerdos impulsan “mecanismos regulatorios más ágiles y coordinados”, de modo que los países pudieron
acelerar la evaluación y aprobación de vacunas en contextos de emergencia, mientras sostuvieron estándares de seguridad, supervisión y vigilancia.
En el marco de esta cooperación, se contemplaron acciones regulatorias basadas en la
convergencia y la colaboración, además de la identificación y abordaje de necesidades de capacitación del personal y la ampliación del trabajo conjunto entre autoridades reguladoras nacionales para una toma de decisiones más rápida y coordinada.
En paralelo, la alianza también fortaleció los
sistemas de farmacovigilancia, con el objetivo de mejorar el monitoreo de la seguridad vacunal en la región.
OPS ha recalcado que estos esfuerzos optimizaron la detección de señales, permitieron mejores evaluaciones de riesgo-beneficio y sostuvieron la formulación de políticas basadas en evidencia. Con ello, se buscó que los países fomentaran la confianza pública y aseguraran que la distribución de vacunas se realizara con mayor oportunidad y control durante emergencias sanitarias.
Sobre el financiamiento
En términos de recursos,
CEPI aportó hasta 1 millón de dólares en 12 meses para fortalecer capacidades regulatorias, y hasta 3 millones de dólares en 24 meses para mejorar programas y estrategias de farmacovigilancia. Estos aportes se enmarcaron en un Memorando de Entendimiento firmado en 2024 con duración de cinco años, el cual reflejó una implementación progresiva de múltiples acuerdos dentro de este programa de apoyo a sistemas regulatorios para emergencias y para el desarrollo de nuevas vacunas.
Para CEPI, la prioridad estuvo puesta en la seguridad y el acceso oportuno en situaciones críticas. Su director ejecutivo,
Richard Hatchett, ha declarado que “unos sistemas sólidos de regulación y farmacovigilancia son esenciales para
garantizar un acceso rápido y equitativo a las vacunas durante los
brotes epidémicos. Mediante nuestra colaboración con la OPS, CEPI apoya a países de toda América para fortalecer estas capacidades fundamentales, contribuyendo así a que las vacunas puedan desarrollarse, evaluarse, distribuirse y gestionarse de forma segura con rapidez cuando más se necesitan”.
Desde la OPS, la ampliación de la cooperación se leyó como una
respuesta estratégica a lecciones aprendidas en salud pública. Su director, Jarbas Barbosa, ha subrayado que “la pandemia de COVID-19 demostró que la seguridad sanitaria regional depende de marcos regulatorios sólidos y de una producción local oportuna. Celebramos esta alianza, que respaldará la labor de la OPS para garantizar que los países de la región estén mejor preparados para actuar con rapidez, de forma colectiva y equitativa ante las emergencias sanitarias”.
Se estima que esta alianza representará un avance relevante porque vincula dos eslabones críticos del ciclo vacunal: regulación y farmacovigilancia. Al
fortalecer la capacidad de evaluar, aprobar y vigilar vacunas con mayor coordinación regional, se espera que los países respondan con más rapidez ante brotes, manteniendo la seguridad como eje central.