Hospital Universitario de Caldas agradece apoyo tras el sismo, pero reporta sobreocupación neonatal
La institución mantuvo su operación tras el sismo, pero el daño de otros centros asistenciales del Eje Cafetero modificó la demanda de servicios
Martes, 01 de septiembre de 2026, a las 11:30
Juan Felipe Valencia Ríos, gerente del Hospital Universitario de Caldas.
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Redacción. Bogotá
El terremoto del pasado 10 de agosto no solo dejó daños en infraestructura hospitalaria. También modificó la distribución de la demanda de servicios de salud en el Eje Cafetero, trasladando presión asistencial hacia las instituciones que lograron mantenerse operativas.
Ese es el caso del S.E.S. Hospital Universitario de Caldas, que, pese a registrar daños menores y superficiales, pudo continuar prestando servicios sin víctimas ni afectaciones estructurales graves. La institución se convirtió en uno de los principales centros receptores de gestantes, recién nacidos, pacientes con morbilidad materna extrema y bebés prematuros remitidos desde Pereira, Armenia y zonas del Valle del Cauca.
El incremento de pacientes ha llevado algunas de sus unidades críticas por encima de la capacidad instalada. Actualmente, la Unidad Neonatal registra una sobreocupación del 143 por ciento, mientras que la Unidad de Cuidado Crítico Obstétrico alcanza el 120 por ciento.
Antes de la emergencia, el hospital atendía habitualmente alrededor de siete recién nacidos en condición crítica. Tras los daños registrados en otros centros asistenciales de Caldas y Risaralda, llegó a recibir hasta 12 neonatos críticos de manera simultánea.
La presión sobre la capacidad instalada llevó a la institución a plantear una ampliación urgente de su Unidad de Cuidado Crítico Neonatal, con el objetivo de habilitar cinco nuevos cubículos y ampliar también la capacidad obstétrica con 10 nuevos espacios para las madres remitidas.
Para dotar los cinco cubículos neonatales, el hospital estimó una inversión de 270 millones de pesos, destinados a equipos esenciales para la atención de recién nacidos críticos, entre ellos incubadoras, monitores de signos vitales y ventiladores mecánicos neonatales.
Hospital activa campaña para ampliar capacidad
Ante la necesidad de responder al incremento de la demanda, el S.E.S. Hospital Universitario de Caldas activó la campaña “Juntos transformamos la tragedia en esperanza”, orientada a movilizar recursos y donaciones para fortalecer su capacidad de atención neonatal.
El gerente de la institución, Juan Felipe Valencia Ríos, ha destacado los aportes recibidos hasta ahora, incluidos equipos entregados en calidad de préstamo y comodato, así como recursos destinados a la adquisición de nuevos equipos.
El balance ha sido compartido a través de un video de agradecimiento difundido por la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas (ACHC), gremio al que pertenece la institución.
La estrategia refleja una de las consecuencias menos visibles de una emergencia de gran magnitud: los hospitales que permanecen operativos deben absorber parte de la demanda que dejan las instituciones afectadas, incluso cuando su propia infraestructura no presenta daños graves.
El impacto trasciende las cifras de ocupación
La presión asistencial también tiene efectos particulares en la atención materno-perinatal. El hospital ha señalado que algunos recién nacidos procedentes de otras regiones terminan siendo registrados como nacidos en Manizales, debido a que allí reciben la atención obstétrica y neonatal que requieren después de ser remitidos.
Detrás de los indicadores de ocupación se encuentran, por tanto, pacientes que requieren atención altamente especializada y continua. Las gestantes con condiciones de alto riesgo y los recién nacidos prematuros o críticamente enfermos necesitan disponibilidad permanente de talento humano, infraestructura y tecnología biomédica.
La situación evidencia que el impacto sanitario de un desastre no termina cuando una institución logra permanecer en funcionamiento. La afectación de la red hospitalaria puede redistribuir la demanda y generar fenómenos de sobreocupación en centros que inicialmente no fueron considerados como parte del epicentro de la emergencia.
La red hospitalaria enfrenta una segunda presión
El caso del Hospital Universitario de Caldas muestra una segunda fase de la emergencia sanitaria: la presión sobre la capacidad de respuesta de las instituciones que continúan operativas.
Mientras avanza la recuperación de los centros asistenciales afectados, hospitales de referencia como el de Caldas deben mantener la atención de su población habitual y, simultáneamente, responder a las remisiones extraordinarias generadas por el desastre.
Para la red regional, el desafío consiste en recuperar progresivamente la capacidad instalada perdida y evitar que la concentración de pacientes críticos en determinadas IPS se prolongue hasta generar nuevos riesgos para la oportunidad y continuidad de la atención.
El terremoto del 10 de agosto continúa, así, generando efectos sobre el sistema de salud más allá de los daños físicos reportados inicialmente. En Caldas, la emergencia se traduce hoy en más gestantes, más recién nacidos críticos y una capacidad neonatal que opera por encima de sus límites, mientras el hospital busca recursos para transformar la solidaridad recibida en capacidad asistencial efectiva.