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Salud Pública
CIRCULAR EXTERNA
MinSalud e INS definen medidas para garantizar la continuidad hospitalaria durante El Niño 2026-2027
Las entidades territoriales, EAPB e IPS deberán fortalecer sus planes de emergencia y contingencia
Martes, 01 de septiembre de 2026, a las 13:38

Ana María Vesga, ministra de Salud.


Redacción. Bogotá
El Ministerio de Salud y Protección Social y el Instituto Nacional de Salud (INS) han emitido la Circular Externa Conjunta 023 de 2026, mediante la cual establece directrices para que las entidades territoriales, las Entidades Administradoras de Planes de Beneficios (EAPB), las Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud (IPS) y los demás actores del Sistema General de Seguridad Social en Salud fortalezcan desde ahora sus capacidades de preparación y respuesta ante los posibles efectos del Fenómeno de El Niño 2026-2027.

La medida parte del escenario de alta probabilidad de ocurrencia de eventos asociados a este fenómeno durante el segundo semestre de 2026 y 2027. Entre los riesgos identificados se encuentran el aumento de las temperaturas, la reducción de las precipitaciones, la posible escasez de agua para consumo humano, las olas de calor, los incendios forestales, el deterioro de la calidad del aire y el incremento de enfermedades relacionadas con estas condiciones.

La estrategia busca que el sector salud no limite su actuación a la respuesta frente a emergencias ya materializadas, sino que fortalezca desde ahora el conocimiento del riesgo, la vigilancia y las capacidades institucionales necesarias para reducir impactos sobre la salud y garantizar la continuidad de la atención.

El Niño plantea riesgos sanitarios y presión adicional sobre los servicios

Las condiciones de sequía y altas temperaturas pueden generar impactos que trascienden la disponibilidad del recurso hídrico. El Ministerio advierte sobre posibles riesgos sanitarios derivados del desabastecimiento de agua, las altas temperaturas, los incendios forestales y las alteraciones en las condiciones de almacenamiento y consumo de agua y alimentos.

A esto se suman potenciales complicaciones en personas con enfermedades crónicas y un incremento de eventos de interés en salud pública sensibles a las condiciones climáticas y ambientales.

El impacto tampoco será homogéneo. Niños y niñas, personas mayores, gestantes, personas con discapacidad, pacientes con enfermedades crónicas y otras poblaciones en situación de vulnerabilidad pueden presentar una mayor exposición a los efectos adversos del fenómeno climático.

Para el sistema sanitario, este escenario supone además el riesgo de una mayor demanda asistencial y de afectaciones sobre la operación de los servicios, particularmente en territorios expuestos a problemas de abastecimiento de agua, incendios o deterioro de la calidad del aire.

Territorios, EAPB e IPS deberán fortalecer sus planes de contingencia

La Circular 023 plantea responsabilidades diferenciadas para los actores del sistema, con énfasis en la preparación, la vigilancia y la continuidad de los servicios.

Entre las principales medidas se contempla el fortalecimiento de los planes territoriales de contingencia, la intensificación de la vigilancia epidemiológica y el monitoreo de eventos sensibles al clima.

Las autoridades sanitarias también deberán reforzar las acciones de promoción de la salud, prevención de enfermedades y comunicación del riesgo, de manera que las comunidades puedan adoptar oportunamente medidas de protección frente a las condiciones ambientales.

En materia de prevención, se plantea además garantizar la continuidad de los programas de vacunación y de las intervenciones dirigidas a prevenir enfermedades transmisibles.

Otro componente prioritario será la vigilancia de la calidad del agua para consumo humano, así como la coordinación intersectorial para garantizar el abastecimiento seguro en las zonas que presenten mayor exposición al riesgo.

IPS deberán mantener vigilancia sobre su capacidad de respuesta

Uno de los componentes de mayor relevancia para los prestadores será el seguimiento de la capacidad hospitalaria y operativa.

Las IPS deberán mantener actualizados sus planes hospitalarios de emergencia y realizar el reporte diario de su capacidad de respuesta, incluyendo aquellas situaciones que puedan comprometer la continuidad de la atención.

La preparación deberá contemplar, de acuerdo con las responsabilidades y capacidades de cada institución, la disponibilidad de talento humano, medicamentos, insumos, agua potable, sistemas de respaldo y otros recursos esenciales para afrontar eventuales emergencias.

Este monitoreo permitirá identificar anticipadamente posibles restricciones en la oferta de servicios y facilitar la coordinación entre las instituciones y las autoridades sanitarias ante escenarios de emergencia.

En términos de gestión sanitaria, el llamado supone pasar de una lógica reactiva a un esquema de preparación prospectiva, en el que la información sobre capacidad instalada, recursos disponibles y riesgos territoriales permita tomar decisiones antes de que una emergencia genere interrupciones en la atención.

Vigilancia epidemiológica y ambiental tendrá un papel estratégico

Las entidades territoriales deberán articular sus acciones con los Consejos Departamentales, Distritales y Municipales de Gestión del Riesgo de Desastres, con el propósito de fortalecer tanto la vigilancia epidemiológica como la vigilancia en salud ambiental.

La circular también contempla mantener activas las Salas de Análisis de Riesgo Ambiental (SARA) y fortalecer las capacidades de los laboratorios de salud pública.

La articulación con los Equipos Básicos de Salud y las brigadas extramurales permitirá, además, acercar intervenciones preventivas a las comunidades, reforzar la vacunación e identificar tempranamente situaciones que puedan representar riesgos sanitarios.

Esta coordinación resulta especialmente relevante en territorios donde las condiciones climáticas puedan dificultar el acceso habitual de la población a los servicios de salud o generar nuevos focos de riesgo ambiental.

Calor extremo, agua e incendios: los principales frentes de prevención

Desde el componente de salud pública, las autoridades recomiendan mantener una vigilancia especial sobre los efectos asociados a las altas temperaturas y la reducción de la disponibilidad de agua.

La población deberá priorizar el consumo de agua segura y una adecuada hidratación, reducir la exposición prolongada al sol y evitar, especialmente, permanecer bajo radiación solar durante las horas de mayor intensidad, entre las 10:00 a. m. y las 3:00 p. m.

También se recomienda utilizar protector solar, eliminar recipientes que puedan convertirse en criaderos de mosquitos y garantizar condiciones adecuadas para el almacenamiento de agua y alimentos.

Ante síntomas como confusión, mareo, debilidad, piel caliente y seca o temperaturas corporales superiores a 39 °C, se deberá buscar atención médica, especialmente cuando se trate de niños, personas mayores, gestantes o pacientes con enfermedades crónicas.

Los incendios forestales constituyen otro frente de atención. Ante episodios de deterioro de la calidad del aire, la población deberá seguir las recomendaciones de las autoridades y reducir la exposición al humo, con especial protección para las personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares.

La preparación sanitaria comienza antes de la emergencia

La expedición de la Circular Externa Conjunta 023 de 2026 plantea un desafío de preparar la capacidad sanitaria antes de que los efectos del Fenómeno de El Niño se traduzcan en emergencias concretas.

Para las entidades territoriales, esto implica fortalecer la vigilancia y la coordinación con el sistema de gestión del riesgo; para las EAPB, mantener articuladas sus capacidades de gestión y garantía de atención; y para las IPS, asegurar que sus planes de emergencia, recursos críticos y capacidad operativa respondan a los escenarios previstos.

El Ministerio de Salud y el INS he hecho un llamado a anticiparse al riesgo climático, fortalecer la coordinación intersectorial y mantener una vigilancia permanente que permita proteger a las poblaciones más vulnerables y preservar la continuidad de los servicios de salud durante el periodo 2026-2027.



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