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Miércoles, 07 de diciembre de 2022
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Salud Pública
BENEFICIO LIMITADO
OMS publica primer informe que recoge las repercusiones de la COVID-19 en los mercados de vacuna
Los países de ingresos más bajos no pueden acceder fácilmente a vacunas cruciales, como la vacuna contra el cáncer de cuello uterino
Viernes, 11 de noviembre de 2022, a las 13:16

Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS.


Redacción. Bogotá
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado un informe que evidencia las desigualdades en cuanto a la distribución, que no se producen únicamente en las vacunas contra la COVID-19, ya que los países más pobres luchan constantemente por acceder a las vacunas que tienen demanda en los países más ricos.
 
De acuerdo con el informe, el suministro limitado de vacunas y su distribución desigual han impulsado la disparidad a escala mundial. La vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) para luchar contra el cáncer de cuello uterino solo ha llegado al 41 por ciento de los países de ingresos bajos, a pesar de que en estos se concentra gran parte de la carga de la enfermedad, en comparación con el porcentaje en el caso de los países de ingresos altos, que es del 83 por ciento.
 
Asimismo, la asequibilidad también ha evidenciado ser un obstáculo para el acceso a las vacunas. Si bien los precios tienden a estar escalonados en función de los ingresos, las disparidades a este respecto provocan que los países de ingresos medianos paguen tanto, o incluso más, que los más ricos por varios tipos de vacunas.
 
“El derecho a la Salud incluye el derecho a las vacunas”, ha señalado Tedros Adhanom Ghebreyesus, director General de la OMS. Sin embargo, agregó que, “este nuevo informe muestra que las dinámicas del libre mercado están privando de ese derecho a una parte de la población más pobre y vulnerable del mundo”.
 
“La OMS hace un llamamiento para que se introduzcan los cambios que tanto necesita el mercado mundial de las vacunas para salvar vidas, prevenir enfermedades y estar preparados para futuras crisis”, ha manifestado el director de la OMS.
 
Cabe mencionar que, en 2021 se han suministrado aproximadamente 16 000 millones de dosis de vacunas, por un valor de 141 000 millones de pesos, unas cifras que son, respectivamente, casi tres veces el volumen de mercado de 2019 (5 800 millones) y cerca de tres veces y media el valor de mercado de 2019 (US$ 38 000 millones).
 
Este aumento se ha dado principalmente a las vacunas contra la COVID-19, por lo que, el informe demuestra las enormes posibilidades que ofrece incrementar el ritmo de fabricación de las vacunas en respuesta a las necesidades de Salud.
 
Aunque la capacidad de fabricación en todo el mundo ha aumentado, sigue estando muy concentrada.
 
El informe ha resaltado que 10 fabricantes suministran el 70 por ciento de las dosis de vacunas (excluyendo las vacunas contra la COVID-19). Algunas de las 20 vacunas más utilizadas (como la PCV, las vacunas contra el VPH o las vacunas con componentes antisarampionosos o antirrubeólicos) dependen actualmente sobre todo de dos proveedores.
 
Esta concentración en cuanto a la capacidad de producción provoca que exista un riesgo de escasez, así como inseguridad en cuanto al suministro regional.
 
El informe ha destacado que, la Salud de los mercados también es preocupante en el caso de varias vacunas habitualmente necesarias para emergencias, como las vacunas contra el cólera, la fiebre tifoidea, la viruela/la viruela símica, el ébola o la enfermedad meningocócica, cuya demanda se dispara con los brotes y es, por lo tanto, menos predecible. Que la inversión en estas vacunas siga siendo limitada podría tener efectos devastadores para la vida de las personas.
 
Adicional a ello, el informe ha destacado las oportunidades para una mayor armonización entre el desarrollo, la producción y la distribución de vacunas y una agenda de salud pública, con miras a alcanzar los objetivos de la Agenda de Inmunización 2030 (AI2030) y orientar los esfuerzos en materia de prevención, preparación y respuesta ante pandemias.
 
La COVID-19 ha demostrado que el proceso de desarrollo y distribución de las vacunas, que suele durar, de media, unos diez años y nunca menos de cuatro años, puede acelerarse y reducirse a 11 meses. La pandemia también puso de manifiesto la necesidad de larga data de reconocer que las vacunas son, más que una mercancía, un bien público fundamental y rentable.
 
Para impulsar medidas ambiciosas que permitan lograr un acceso en igualdad de condiciones a las vacunas, el informe ha solicitado a los gobiernos que actúen en las esferas siguientes: unos planes de inmunización claros e inversiones más decididas y una supervisión más sólida del desarrollo, la producción y la distribución de las vacunas; centros regionales de investigación y fabricación; y normas previamente acordadas para la colaboración gubernamental en tiempos de escasez en cuestiones como la distribución de vacunas, la propiedad intelectual y la circulación de insumos y bienes.

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